Ni el más osado jugador de Command and Conquer podría haberse imaginado un Medio Oriente tan complejo y donde cada movimiento significa una estrategia que puede ser perjudicial para otros en la zona.

En las últimas dos semanas, en la previa de Navidad, la frontera sur del Líbano (que comparte con Israel y los soldados de las Naciones Unidas) se vio sacudida por varios movimientos. Dentro del marco de la operación “Escudo del Norte”, las tropas israelíes que trabajan desde hace cuatro años, descubrieron una serie de túneles que penetraban en territorio hebreo y que significan una amenaza para la paz entre ambas naciones.

Según el ejército israelí, algunos túneles que provenían de territorio libanés salían de casas residenciales de la pequeña localidad de Kfar Kila hasta penetrar en una pequeña aldea del norte de Israel llamada Metula. Los túneles estarían construidos por el grupo radical Hezbollah, una milicia financiada por Irán y que pertenece a un partido político legal en el Líbano. Estos túneles empezaron a ser destruidos por el ejército israelí.

“El Líbano será destruido”

Bajo este marco, y luego de ver estos túneles que hacen volver a los años de las guerras en Vietnam o Japón, las autoridades israelíes se pronunciaron, y muy fuerte, sobre esta situación. El presidente Reuven Rivilin dijo a los medios locales: “Esto conducirá a su propia destrucción y el gobierno libanés tiene la culpa de que el Líbano será destruido”. Por su parte, el primer ministro libanés, Saad Hariri, se reunió con las fuerzas de las Naciones Unidas que defienden el sur del Líbano y denunció las violaciones que el ejército israelí realiza a diario.

Al respecto de esta acusación, las fuerzas de la ONU luego de la última incursión en el 2006 por parte del ejército israelí, defienden y actúan contra toda agresión tanto de un lado como del otro para evitar un conflicto mayor. El último enfrentamiento entre estas dos naciones fue en el 2006 cuando el ejército israelí llegó a bombardear hasta la capital Beirut y dejó un saldo de más de 1.500 personas heridas y que luego retrocediera en su enfrentamiento contra las milicias de Hezbollah.

Asimismo, en la última semana se produjeron movimientos en la frontera luego de que un grupo de soldados israelíes colocaran una alambrada en suelo libanés y el ejercito local reaccionó y solicitó que se retirara, lo que llevó a momentos de tensión durante horas. Así como los túneles y los movimientos en falso de cualquier armada en el sur puede poner en peligro la frágil paz que perdura entre ambos países y que cualquier movimiento fuera de control puede provocar una batalla sin precedentes.

Vecinos y enemigos

Líbano e Israel son dos países con muchísima historia cultural, pero con un sinfín de hostilidades que, a medida que pasa el tiempo, puede significar una catástrofe para la humanidad. Dependerá mucho de lo que el gobierno israelí pretenda hacer en la frontera y de que Hezbollah no provoque al ejército hebreo, por lo que cualquier atisbo de estupidez humana puede desencadenar una nueva batalla… aún más sangrienta.

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