El más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) augura que la contracción promedio de la economía regional tendrá un porcentaje cercano al 0,8 para lo que resta de 2016.
Presentado este martes en Santiago de Chile, el documento anual del organismo impulsa a las naciones latinoamericanas a dinamizar la inversión pública y privada para afrontar el panorama.
Al respecto de las perspectivas que estima la CEPAL, el director de la División de Desarrollo Económico, Daniel Titelman, expresó que «el crecimiento negativo no afectará por igual a todas las economías. Hay grandes diferencias en términos de subregiones. En América del Sur esperamos una contracción de 2,1%, mientras que en Centroamérica prevemos un crecimiento de 3,8%. México baja 2,6% y para el Caribe proyectamos una contracción de 0,3%».
Asimismo, según Titelman los países que registrarán los mayores retrocesos son Venezuela  con -8,0% seguido de lejos por Surinam (-4,0%) y Brasil (-3,5%), mientras que Trinidad y Tobago junto con Ecuador rondan el -2,5% y Argentina se coloca un poco por detrás de estos con -1,5%. Entre los que se calcula que tendrán un futuro más promisorio en materia económica, República Dominicana encabeza la nómina con 6%, seguido por Panamá con 5,9%, Nicaragua y Bolivia arrojan resultados estimados por 4,5% y Costa Rica deja un aproximado de 4,3%.

Las causas de la caída

Para CEPAL los principales motivos por los que la región tendrá contracciones en la economía se deben a la caída de los precios del petróleo y las materias primas, además de la incertidumbre y volatilidad financiera internacional.
Por estas razones, el documento presentado en la capital chilena se convierte en un alerta a los países para rever las políticas públicas y analizar y controlar al sector privado en pos de «movilizar los flujos financieros para el financiamiento del desarrollo».
En relación a este punto, recomiendan cambiar las estructuras tributarias de las naciones de Latinoamérica y el Caribe con el fin de optimizar la recaudación y fortalecer el impuesto sobre la renta (tanto de personas como de empresas), además de combatir la evasión fiscal que alcanzó en el último año 6,7 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), lo que equivale a aproximadamente 340.000 millones de dólares.