Con un anticipo a través de su cuenta en Twitter que anunciaba «un importante discurso previo a la activación del artículo 50» (referente al Tratado de Lisboa), la ministra principal escocesa Nicola Sturgeon expresó este lunes en conferencia de prensa que su país da comienzo a las tratativas para llevar adelante un nuevo referéndum de independencia.
«La semana que viene buscaré la autorización del Parlamento escocés para celebrar un nuevo referéndum de independencia», manifestó Sturgeon en Edinbumrgo durante horas del mediodía. La iniciativa tiene la intención de realizarse antes que el Reino Unido salga definitivamente de la Unión Europea (UE), que se estima llevaría un lapso máximo de dos años. «Mi foco desde el mes de junio fue alcanzar un acuerdo con el gobierno británico que reconcilie el voto del Brexit con el voto escocés por la permanencia», amplió la funcionaria.
Recordemos que Escocia rechazó la independencia del Reino Unido en relación a la UE en el pasado referéndum con una cifra contundente del 62%. «Todo esto tiene enormes implicaciones» y «en tiempos así lo más importante es tener un plan», amplió Sturgeon, para «garantizar que Escocia tenga capacidad de decidir al final del proceso».
Además de aclarar que la nación no tiene el poder de convocar a una consulta de esta magnitud por sus propios medios y deberá llevar a cabo las tratativas con la primera ministra inglesa Theresa May, vale mencionar que el partido de Sturgeon, el SNP, venció en las últimas elecciones y en campaña se planteó la posibilidad de que ocurra «un cambio significativo en las circunstancias como que Escocia sea sacada de la Unión Europea contra su voluntad».
Por su parte, May respondió con dureza al asegurar que «la política no es un juego» y «en lugar de jugar con el futuro de Reino Unido, el Gobierno de Escocía debería centrarse en ser buen gobernante y ofrecer solucionar los problemas de los escoceses», quien calificó las declaraciones de Sturgeon como «lamentables».
Al respecto del referéndum, la intención de Nicola Sturgeon es realizarlo antes de la salida del Reino Unido (y por ende de Escocia) para no tener que negociar en un futuro el ingreso al bloque continental.