Este domingo, Oscar Piastri se llevó la victoria en Spa-Francorchamps, en lo que fue una carrera digna de repasar todos los sinónimos del concepto de aburrimiento. Además, Franco Colapinto término 19°.
La Fórmula 1 nos acostumbró en el último tiempo a que, durante los fin de semana de carrera, predomine la incertidumbre, es decir, el no saber con certeza qué es lo que va a suceder durante la competencia (incluso cuando un equipo como McLaren es tan superior). Sin embargo, el Gran Premio de Bélgica nos trajo a los fanáticos del deporte flashbacks de las épocas de dominio de Max Verstappen y Lewis Hamilton, donde las carreras eran soporíferas, carentes de acción y el resultado estaba definido desde las prácticas libres.
La carrera fue, desde un principio, propensa a la monotonía: una lluvia leve hizo que la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) atrase la largada más de una hora. Bélgica suele ser escenario de grandes tormentas dignas de preocupación por la seguridad de los pilotos (como sucedió en el infame GP de 2021), sin embargo, la F1 corrió en condiciones significativamente peores a las que esta vez azotaban el circuito. La decisión de largar cuando la pista se secara completamente y de, además, hacerlo en movimiento, se sumó a las varias controversias que existen desde 2022 respecto a las carreras en mojado.
Aún así, e independientemente de la controversial resolución de los comisarios de carrera, la competencia se lanzó luego de 3 vueltas de reconocimiento. Lando Norris encabezaba la grilla y atrás suyo acechaba Piastri, hambriento de gloria. El auto de seguridad entró a boxes, Lando aceleró y comenzó la disputa. La reacción del australiano fue muy buena y al llegar a la primera curva se encontraba pegado a su compañero, lo siguió de cerca al pasar por la famosa Eau Rouge y, al llegar a la recta de Kemmel, visualizó su oportunidad, en tan solo 5 curvas Piastri lideraba la carrera. El panorama era interesante: Norris no se iba a dar por vencido, Verstappen estaba cada vez más cerca de Charles Leclerc en la pelea por el 3° puesto y Hamilton debía recuperarse tras largar desde el fondo. Sin embargo, la combinación de malas paradas en boxes y el hecho de que entrar una sola vez a cambiar neumáticos fuera la única estrategia viable, hizo que la carrera muriera. Las diferencias se ampliaron y solo quedó la promesa de que Norris, que fue el único que entró por gomas duras, alcanzaría a Piastri al terminar la carrera (lo que no sucedió, debido a sus recurrentes errores).
En cuanto a Franco Colapinto, su carrera fue de mediocre a mala: no perdió puestos en la largada, pero su falta de ritmo en el Alpine, combinada con la usual pobre estrategia del equipo, derivó en que termine 19°.
De esta forma, Oscar Piastri se llevó una victoria sin mucho esfuerzo, que le dio un poco más de ventaja en el campeonato, Norris volvió a padecer la presión y Leclerc retornó al podio. Bélgica nos dejó un mal sabor en la boca, pero el próximo domingo la categoría tendrá la chance de redimirse en el Gran Premio de Hungría.
Artículo elaborado especialmente para puntocero por Ignazio Sisca.