Ya hace varios años que estamos en una época en que el factor nostalgia es un recurso que vende mucho en cines, y el género de superhéroes es el que mayor provecho le está sacando. La vuelta de Tobey Maguire como Peter Parker en “Spider-Man: Sin camino a casa” es un claro ejemplo de esto.
El personaje de Peter Parker fue mundialmente conocido en la gran pantalla gracias al trabajo de Tobey Maguire en la trilogía de “El hombre araña” (2002, 2004, 2007) dirigidas por Sam Raimi. Años después, tuvimos dos nuevas películas del arácnido (2012, 2014), protagonizadas por Andrew Garfield y de la mano de la dirección de Marc Webb, muy poco queridas por la crítica y por los fans del personaje. Casi inmediatamente, con el boom de los superhéroes y el éxito del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), el personaje tuvo su revancha y volvió, esta vez con el joven Tom Holland. Hizo su primera aparición en una película del Capitán América, para luego tener, sin contar su participación en otros films del MCU, sus tres películas propias bajo la dirección de Jon Watts (2017, 2019, 2021).
Este contexto del paso de Spider-Man por el cine a lo largo de los años, es para analizar el curioso caso de la vuelta de Tobey Maguire, interpretando al mismo Peter Parker casi veinte años después, pero esta vez junto a los otros dos hombre araña de Holland y Garfield. En esta nueva era de la nostalgia, sumado al ya hiperexplotado recurso del multiverso, el MCU se las ingenió para juntar a los tres Peter Parker/Spider-Man en una misma película, provocando el estallido de las rede sociales y un éxito absoluto en salas. Pondremos el foco en analizar las diferencias del personaje de Peter Parker, interpretado por Maguire, en cuanto al abordaje de los dos directores que lo traen a pantalla. Por un lado, usaremos como ejemplo “Spider-Man” (2002), de Sam Raimi, pero bien consideramos que podrían haber sido cualquiera de las tres, y contraponerlo con su nueva aparición en “Spider-Man: No Way Home” (2021), dirigido por Jon Watts.
La primera diferencia que notamos es el tiempo en pantalla que aparecen estos personajes; en el caso de Spider-Man de Watts, la aparición de Tobey Maguire y Andrew Garfield es la gran sorpresa del film, quienes aparecen en la última media hora de la película, que tiene una duración aproximada de 2 horas y media. La película de Raimi, por su parte, tiene una duración de 2 horas y Maguire es el protagonista, por lo que aparece prácticamente en casi todas las escenas, lógicamente su tiempo en pantalla es mucho mayor.
A la hora de observar el estilo de los directores, vemos que Sam Raimi usa muchos planos cerrados de Peter Parker, por ejemplo cuando vemos su primer día tratando de entender los poderes que acaba de obtener. Hay primeros planos, planos medios, planos detalles, que nos intentan transmitir las emociones del personaje, de manera más íntima. Relacionado a esto último, la construcción de la relación de Spider-Man con Mary Jane dejó escenas que ya forman parte de la cultura popular, como ese beso en un callejón bajo la lluvia con el hombre araña colgado de su tela invertido. El Duende Verde, que es el antagonista y Mary Jane, el interés romántico de Peter, funcionan como claves para el desarrollo del personaje.
Se usan varios recursos cinematográficos que se complementan a los efectos especiales, como la escena de la pelea con Flash (el “bully” del curso) en donde Peter siente todo lo que pasa a su alrededor y ve todo en cámara lenta. Con una estética que remite mucho a películas de adolescentes de los 90”, principios del 2000, Sam Raimi sin duda deja su sello autoral muy marcado en la película. Quizá en esa época era algo bastante obvio, pero hoy en día estamos acostumbrados a que los grandes estudios interfieran mucho en la producción de las películas de superhéroes, y que por más que pongan a figuras prestigiosas bajo la dirección, su esencia queda difuminada y totalmente opacada.
Por el lado de “Spider-Man No Way Home”, dijimos que la aparición del Peter Parker de Tobey recién se da en los últimos 30 minutos, por lo que claramente no es el protagonista de la película, Tom Holland lo es. Y en este caso, los Spider-Man de las otras dimensiones funcionan como un anclaje emocional para el Peter de Holland. Jon Watts no obvia todo el pasado y experiencia que traen consigo los Peters, ambos han sufrido pérdidas de seres queridos traumáticas. Al personaje de Holland le acaba de pasar con su Tía May y siente una gran culpa, por lo que la charla en el techo de un edificio (su lugar seguro) junto a sus pares, sirve para afrontar este duelo.
El personaje de Tobey pasa a un plano muy secundario, y sus actuaciones terminan siendo bastante burdas y hasta paródicas de sí mismo, lejos de la elegancia que manejaba Raimi, sobre todo en los momentos cómicos de la película, donde interactúa con los otros hombre arañas o en las escenas de acción. Si es verdad que donde más destaca es en las escenas emotivas, donde funciona como voz experimentada y de faro para el Spider-Man más joven. En estas escenas –la del techo que mencionamos antes, o la escena de la lucha final con el duende verde- creo que es donde el director mejor capta la esencia de Raimi, y logra traer al menos una dosis de este personaje tan querido.
Es cierto que para los fans de un personaje tan icónico es una grata sorpresa ver al mismo actor repetir su papel después de tantos años, pero sacado de su propio “universo” y en una aparición tan breve, lamentablemente lo notamos más como un cosplay de sí mismo que como el mismo Spider-Man de aquellos años.