«El Drama»: hazte la controversia y échate a dormir

Desde su estreno en el mes de abril, «El Drama» (2026), la nueva película del director y guionista noruego Kristoffer Borgli, resultó ser una de las películas más comentadas de este año. En esta historia conocemos a Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson), una joven pareja que está a punto de casarse. En una distendida reunión con amigos, surge la pregunta “¿Qué es lo peor que han hecho?”. Con este disparador, Emma decide revelar un secreto de su pasado que cambia por completo la percepción que sus amigos y su futuro marido tienen de ella. Con este hecho, «El Drama» deja de lado el carácter romántico para transformarse en un relato satírico donde los cuestionamientos y juicios morales dejan entrever las facetas más desagradables de los personajes.

El secreto de Emma nos abre una puerta hacia una serie de preguntas complejas: ¿Puede una persona ser definida para siempre por una acción de su pasado? ¿Existe un límite para el perdón? ¿Se puede comenzar de nuevo luego de un gran error? Para sorpresa del espectador, estas incógnitas no son exploradas con la profundidad que se esperaría. En su lugar, Borgli parece más interesado en mostrar cómo los personajes reaccionan ante esta situación y cómo, con ello, exponen sus propias miserias.

El personaje de Charlie es el mejor ejemplo de esta ocurrencia. Durante gran parte de la cinta funciona como un receptor: ante la gran revelación debe decidir cómo responder a ella. Sin embargo, a medida que toma un papel más activo, sus acciones dejan en evidencia que dista mucho de ser una figura moralmente ejemplar. Sus propias inseguridades, prejuicios y comportamientos revelan una personalidad más oscura de lo que se muestra inicialmente. Algo similar ocurre con Rachel (Alana Haim), amiga de la pareja, cuando su reacción de horror e indignación frente a la confesión de Emma contrasta con la naturalidad con la que cuenta, en la misma reunión de amigos, su propio secreto, siendo este una acción real, cometida por ella misma e igual de reprochable. Así, «El Drama» deja en claro su postura frente a la hipocresía, sugiriendo que el problema no radica únicamente en el pasado de Emma, sino en la facilidad con la que los personajes condenan las faltas ajenas mientras ignoran o minimizan las propias.

Si bien esta dinámica no es desarrollada más allá de un impacto inmediato, el efecto cómico que genera funciona sobradamente. Borgli demuestra habilidad para construir situaciones incómodas y caóticas donde el humor negro funciona precisamente porque nadie dentro de la historia ocupa una posición moral incuestionable. El absurdo se convierte en una forma ideal de revelar aspectos desagradables de los personajes. El problema es que la película disfruta tanto de ese caos que nunca termina de profundizar en sus personajes y las preguntas que plantea.

Este espacio vacío disponible entre la provocación y la reflexión explica el efecto que ha tenido la película en gran parte de su público. Las redes sociales, desde el nicho “film Twitter” hasta las reseñas de Letterboxd, Tik Tok y YouTube, se llenaron de discusiones sobre si «El Drama» era una obra audaz o irresponsable. Para algunos espectadores, principalmente los oriundos de EE.UU., utilizar la amenaza de un tiroteo escolar como eje narrativo resultó una decisión provocadora, pero con un manejo pobre y poco maduro, especialmente para el contexto de aquel país, donde este tipo de tragedias son una realidad recurrente. Además, otros internautas resaltaron la falta de perspectiva en la construcción del personaje de Emma, donde ser una mujer afrodescendiente condiciona los hechos de una forma que el filme parece no ser totalmente consciente. Es curioso cómo el debate generado por la película resultó ser más complejo y extenso que la propia reflexión que propone la obra.

La tendencia en «El Drama» de generar conversación no es un hecho aislado, sino que puede entenderse también como parte de un fenómeno dentro del cine de este último tiempo y, particularmente, dentro de la identidad que su productora A24 parece estar forjando. Varias de sus producciones recientes tienen como punto en común un claro interés en temas que ya ocupan un lugar relevante a nivel social. Ya sea con figuras de la cultura popular, como el falso documental «The Moment» (2026) de la cantante británica Charli XCX, o a través de tendencias surgidas de internet como la más reciente «Backrooms» (2026), estas películas llegan a la cartelera acompañadas de una repercusión que existe incluso antes de su estreno y que continúa fuera de la sala de cine. Estrenos de otras productoras estadounidenses, como el reciente éxito de «Obsesión» (2025) también han despertado la curiosidad y el debate entre los espectadores. En cuanto a la recaudación de taquilla, los números de «El Drama» confirman esta idea: con más de 131 millones de dólares recaudados en todo el mundo y con un presupuesto modesto de 28 millones, puede considerarse un éxito comercial. Sin embargo, es complicado determinar cuánto de este éxito se debe a sus méritos cinematográficos y cuánto a la combinación de una premisa polémica y a la presencia de dos estrellas como Zendaya y Robert Pattinson, quienes recientemente han protagonizado otros grandes éxitos como «Duna» (2021) y la serie «Euforia» (2019 – 2026); y «Batman» (2022), respectivamente.

«El Drama» es una obra imperfecta pero provocadora que encuentra más fuerza en las preguntas que formula que en las respuestas que ofrece. En consecuencia, deja abierta la posibilidad de expandirse por fuera de la pantalla y eso, como fenómeno cultural, resulta difícil de ignorar. En una época donde captar la atención del público es cada vez más difícil, esta película demuestra que el cine todavía puede generar incomodidad y debate, y eso es un mérito en sí mismo.