El cine de Cabo Verde

Como parte de la previa del partido entre Argentina y Cabo Verde, por los dieciseisavos de final de la Copa Mundial de Fútbol, ponemos el foco en el cine del país rival: una producción escasa y marcada por la diáspora.

Un largo periodo colonial

Como en los artículos sobre el cine de Jordania y Argelia, el colonialismo marca fuertemente el periodo inicial de las imágenes en Cabo Verde, que fue colonia portuguesa desde el Siglo XV hasta la independencia en 1975. El presidente de la Fundación Servir Cinema Cabo Verde, Júlio Silvão dijo que «durante el periodo colonial, las películas realizadas en las islas eran en su mayoría registros realizados por portugueses, suecos y franceses, que documentaban paisajes caboverdianos, pero no involucraban a productores locales».

Eden Park fue una de las primeras salas de cine, surgió en 1922 y se mantiene hasta el día de hoy. Le da nombre al documental «Edén» de Daniel Blaufuks es un documental reciente que trata sobre la cinefilia en Cabo Verde y empieza diciendo algo así como «las únicas dos maneras de salir de la isla eran el Mar y el Cine».

Primeros largometrajes

Hasta su independencia en 1975 y luego hasta sus primeras elecciones en 1991, el cine propiamente dicho en la región es escaso, se habla de apenas un puñado de entre 5 y 10 películas, de las cuales además algunas están perdidas, como «El secreto de un corazón culpable» de 1955: una película dramática pionera rodada en São Vicente, Cabo Verde, que incluía una característica que luego sería muy importante para futuras películas, como la presencia musical del género autóctono «morna».

El hito llega en 1996 con «A Ilha dos Contendos», dirigida por Leão Lopes. Es considerada la primera película de ficción de larga duración realizada por un cineasta caboverdiano: la trama se ubica a los pies de un poderoso volcán, donde la sociedad caboverdiana tradicional está experimentando un cambio constante. La antigua aristocracia terrateniente se está desintegrando. Comienza a surgir una clase de mulatos, con un poder financiero basado en el comercio que amenaza a los terratenientes. Surge una nueva identidad, una mezcla de lo antiguo y lo nuevo, de la cultura africana y portuguesa.

Esta historia empieza a reflejar lo que luego será un repertorio temático propio de sus películas, Pedro José-Marcellino (director de cine portugués con raíces caboverdianas) dijo: «Lopes no solo marcó un punto de inflexión en el canon cinematográfico nacional sino, también, estableció, con esta obra meticulosa, una interacción deliberada entre cine y literatura, cine y patrimonio, cine e identidad. Sus elecciones narrativas, centradas en cuestiones de clase y pertenencia, están lejos de ser neutrales. Destacan cómo la insularidad moldea las emociones, las jerarquías sociales y la migración interna».

Esta película contiene música de Cesária Évora, quien fue una cantante caboverdiana conocida por cantar morna, cuyas canciones solían dedicarse a temas de amor, nostalgia y la historia del pueblo caboverdiano.

Cine de la diáspora y música

Desde los años 2000 hasta la actualidad, la identidad caboverdiana en sus películas está profundamente atravesada por la migración. La diáspora no aparece como una ausencia sino como parte de la nación. El cine empieza a mirar Cabo Verde como un territorio expandido: las islas, Lisboa, comunidades migrantes, memoria familiar.

Entre los títulos destacados encontramos «Kontinuasom» (2009), reconocida por el Ministro de Educación Superior, Ciencia y Cultura de Cabo Verde como una «película de valor cultural nacional y patrimonio audiovisual de Cabo Verde, debido a sus valores artísticos, culturales y sociales, y a su papel promotor en la difusión de la cultura caboverdiana en todo el mundo», que trata sobre Beti, una bailarina a la que le ofrecen la oportunidad de desarrollar su carrera en Portugal, ante lo que se despierte un conflicto interior: la identidad construida a lo largo de los siglos por la diáspora de su pueblo. Según menciona la propia sinopsis, «el conflicto interno eterno que experimenta todo caboverdiano: el deseo de huir, el deseo de regresar… expresados y reunidos alrededor de la música».

Más cerca en el tiempo otro ejemplo es «Tchindas» (2015), un documental dirigido por Pablo García Pérez de Lara y Marc Serena. Está basado en el libro de Serena «¡Esto no es africano! De El Cairo a Ciudad del Cabo a través de los amores prohibidos», donde el periodista plasma reportajes de su viaje durante siete meses de norte a sur del continente africano para retratar a las identidades gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales de África.

El documental se ubica en la isla de São Vicente durante el mes que precede al carnaval, se muestran los obstáculos a los que se enfrentan para la puesta a punto del carnaval a través Tchinda Andrade, mujer trans respetada en la comunidad y organizadora del evento.

Nuevo cine caboverdiano

Desde el 2020 se identifica lo que llaman «Nuevo cine caboverdiano» o la «Nueva ola caboverdiana». Un cine que trabaja de manera híbrida entre el documental, la ficción y la poesía visual para profundizar en la expresión cultural de la identidad local.

«Omi Nobu» de 2023 es uno de los títulos más importantes para este periodo. Es un documental de Carlos Yuri Ceuninck que cuenta sobre un pueblo fantasma de la isla de São Nicolau, que los habitantes decidieron abandonar en los años 80 asustados por una serie de trágicos sucesos, atribuyendo esos dramas a las fuerzas del mal que habitan en los alrededores.

También se encuentra Nuno Boaventura Miranda con «La última cosecha», entre otros nuevos cineastas. Retomando a Pedro José-Marcellino, «lo que une esta nueva ola es menos un estilo visual compartido y más una actitud común: la insistencia en que el cine es una herramienta para la excavación emocional, política y simbólica. Estas obras exploran temas como la migración, la ausencia, la lucha económica, la supervivencia, la espiritualidad, la juventud, la feminidad y el trauma colonial, siempre con una sensibilidad formal que resiste el exotismo y las binaridades fáciles».

Además, en 2019 se sancionó una Ley de Cine en Cabo Verde que se espera pueda promover la producción, exhibición y distribución de películas nacionales.