Según la encuesta hecha por Thomson Reuters Foundation en 15 de las capitales más grandes del mundo y en New York (la ciudad más poblada de los Estados Unidos), se concluyó que Bogotá, Ciudad de México, Buenos Aires y Lima están entre las ciudades más peligrosas del mundo para las mujeres que usan transporte público.

La imagen que se difundió en las redes sociales causa tanto impacto como indignación. Un caso de violencia de género en plena vía pública se vivió este martes en la estación Scalabrini Ortiz de la Línea D de subte en Buenos Aires. Una mujer quedó inconsciente luego de dos golpes a mano cerrada que le dio un hombre con el que habría mantenido una discusión. Los pasajeros retuvieron al agresor y lo entregaron a la policía que, si bien lo demoró, no dispuso su detención.

Según la UNESCO, la violencia contra las mujeres y las niñas es un problema mundial. Sigue siendo una de las violaciones de derechos humanos más persistentes y una amenaza para millones de niñas y mujeres, que no conoce fronteras sociales, económicas o nacionales. Afecta a mujeres de todas las edades y surge en varios tipos de entornos, adoptando muchas formas incluida la violencia física, sexual o psicológica, así como el abuso y la explotación económica. Al menos una de cada tres mujeres en todo el mundo fue golpeada, obligada a tener relaciones sexuales o abusada emocionalmente en su vida, la mayoría de las veces por una pareja.

Medidas que no son suficientes

Las cuatro ciudades latinoamericanas se juntaron recientemente en una iniciativa para combatir del problema, la Transport Gender Lab.

En Transport Gender Lab participan el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (México), la Unidad Patronato Municipal San José de Quito (Ecuador), la Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá (Colombia), la Empresa de Transporte del Tercer Milenio – Transmilenio de Bogotá (Colombia), el Ministerio de Transporte de Argentina, la Secretaría de Transporte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Subterráneos de Buenos Aires (ambos de Argentina). El programa “está abierto a otras ciudades”, según comunicó el Banco Interamericano de Desarrollo.

Esta iniciativa tiene como meta que las ciudades participantes (Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México y Quito) generen conocimiento sobre el diseño, implementación y monitoreo de iniciativas, así como actividades y estudios en favor de la igualdad de género en el sector de transporte a través de un diálogo técnico basado en el trabajo en red y el intercambio de experiencias. Además, la iniciativa generará herramientas de trabajo para que estas ciudades tengan sistemas de transporte más seguros, provean de una infraestructura adaptada a los diferentes grupos poblacionales y logren una mayor inclusión de la mujer en el mercado laboral del sector de transporte.

Existe un sistema que ya existe en Quito y que permite a la mujer enviar un SMS que reporte el acoso, lo cual enciende de inmediato una alarma en la unidad de transporte en la que está: “Se acaba de generar un caso de acoso, deben estar atentos y respetar a quien está a su lado. Esto es un espacio seguro para mujeres y niñas”, y un operador la atiende después. También existen aplicaciones móviles en Ciudad de México y Bogotá que ayudan a reportar puntos inseguros o zonas donde ya hubo acoso, lo cual permite elaborar mapas de la ciudad que señalen las zonas de riego.

Además, cuenta con una mejora de la señalización en las paradas para evitar que las mujeres se distraigan tratando de interpretar señales confusas y en ese tiempo sean así blanco de los abusos y más iluminación en la infraestructura. En Quito cambiaron todas las paredes de las paradas a transparentes. También está planteado que al lado o dentro de las estaciones de metro haya guarderías o centros para ancianos, que suelen estar a cargo de las mujeres. Y hasta se proponen vagones del metro exclusivo para mujeres, algo que ya existe en México, además de Brasil, Japón, Egipto, Malasia, Tailandia, India, Israel y los Emiratos Árabes Unidos.

puntocero 2019

La comunicación es un derecho humano. Todos los contenidos y opiniones publicados en el sitio puntocero.me quedan bajo la exclusiva responsabilidad de su autor. El medio respalda la libertad de brindar información, emitir opiniones y comentarios aunque puedan no representar el pensamiento ni ideología del mismo.