Bajo una lluvia intensa, Alemania y Estados Unidos se jugaron la suerte de los cuatro seleccionados integrantes del Grupo G, porque tanto Portugal como Ghana, quienes se enfrentaron en Brasilia, dependían del resultado entre teutones y norteamericanos para seguir con chances de clasificar a octavos de final. Si estos repartían puntos con un empate, automáticamente los lusos y los africanos se despedirían de la Copa del Mundo. El mejor resultado hipotético era que los europeos derroten a los dirigidos por, justamente, el alemán Juergen Klinsmann.
Pese al conocimiento de que los entrenados por Joachim Loew vencían a Estados Unidos, ninguno de los dos necesitados de puntos mostró reacción y mucho menos buen juego, parecían resignados a haberlo dado todo (lo que no significa que haya sido suficiente) en Brasil. Al principio del partido Cristiano Ronaldo realizó un gran remate desde el costado derecho pero la pelota reventó el travesaño, a los 13′ nuevamente el ganador de la última edición del Balón de Oro (que premia al mejor futbolista del año en todo el planeta) cabeceó hacia el arco, pero sin fortuna. De todas maneras, Portugal abrió el marcador con un centro de Miguel Veloso que el defensor John Boye quiso despejar pero terminó con un envío por sobre el arquero Fatawu Dauda para anotar un gol en contra.
A los pocos minutos de comenzada la parte complementaria Asamoah Gyan conectó el centro de Kwadwo Asamoah para empatar el juego. Iban 57 minutos cuando el muy buen jugador cambió de lado las esperanzas de clasificación.
Cuando ya se esfumaba cualquier posibilidad de clasificación en este estadio, Portugal pareció haberse acordado de profundizar y buscar con fuerza el triunfo, que consiguió en el minuto 80 tras una disputa del balón entre Raul Meireles y el portero Dauda, que rechazó con los puños para abajo y le dejó la Brazuca en los pies de Cristiano Ronaldo, que no perdonó y puso el partido 2-1. Y hasta pudo conseguir la utópica goleada, porque CR7 malogró, con seguridad, dos o tres goles más (mérito del guardametas de Ghana, la poca puntería del delantero y también, por qué no, la suerte).
Y con el pitazo del árbitro se terminaron las ilusiones de dos selecciones que mostraron poco, por lo que no sorprende que se vuelvan a casa.
Alemania y Estados contra las especulaciones
Mucho se habló de este enfrentamiento porque si empataban ambos pasaban de ronda. Pero no pasó nada parecido a lo calculado. Los germanos arrancaron con todo el partido y se adueñaron de la pelota y el terreno, pero los yanquis de contra mostraban mucho peligro y, por eso, lentamente se fue emparejando el trámite del encuentro y los alemanes comenzaron a cuidarse más en el aspecto defensivo. Estados Unidos comenzó a ganar confianza y terminaron el primer tiempo en forma muy pareja.
El gol llegó a los 55 minutos luego de un disparo con la cabeza de Bastian Schweinsteiger que rechazó el arquero Tim Howard (de gran nivel) pero que dejó el balón para la llegada de Thomas Müller, quien le pegó como venía a colocar y puso la pelota al segundo palo, inatajable para el guardametas que, de todas maneras, voló pero no fue suficiente. Con el 1-0 Alemania recuperó la seguridad en su juego y Estados Unidos comenzó a ganar nerviosismo, lo que provocó que el resultado fuera inamovible. Ahora ambos aguardan los encuentros finales del Grupo H para conocer a sus futuros rivales.

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