Desde hace un par de años el continente africano viene sufriendo revoluciones y luchas internas. Hace ya un tiempo, la ola abarcó principalmente los países árabes del norte de África, en lo que se llamó la Primavera árabe con luchas, revoluciones y crisis políticas en Túnez, Libia y Egipto, entre otras naciones.
Los ecos de esas disputas y los conflictos en sí no se han terminado, pero ahora surgen desde el interior profundo del «territorio negro».
Sudán muy dividido
map-southsudanUno de los lugares calientes es la nación más nueva del continente: Sudán del Sur, que se independizó del resto de Sudán en 2011 tras años de lucha. Los conflictos entre las dos exregiones de un mismo país duraron más de dos décadas y dejaron un saldo de 1,5 millones de muertos. Tras lograr un acuerdo de paz en 2005, seis años después se realizó en referéndum entre los sur sudaneses, en el que el 90% de la gente aprobó la secesión.
Si bien el nuevo país tiene reservas petroleras que podrían generar ingreso de divisas, las disputas entre las aproximadamente 200 etnias que lo habitan han marcado la historia de este país desde su independencia.

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Salva Kiir


En diciembre de 2013 se intensificaron los combates entre dos facciones del ejército a raíz de la decisión del presidente Salva Kiir, quien diera la orden de detención de su exvicepresidente y rival político, Riek Machar, al que acusó de estar armando un golpe de estado. Y tras un cariz político apareció el tribal. El presidente es de la etnia dinka y el vice de la nuer. Tras el pedido del jefe de Estado, la Guardia Presidencial integrada por hombres de la misma etnia del vicepresidente, se negó a obedecer. La disputa, que en principio de circunscribió a la capital del país, se extendió al resto del territorio y derivó en una guerra civil que se prolonga en el nuevo año.
Mientras Machar, que huyó del país, rechaza las acusaciones de Kiir, el presidente señaló que el conflicto es de carácter político y no relacionado a las etnias. Los combates provocaron el éxodo de miles de civiles acosados por hambrunas y catástrofes sanitarias y ambientales. Además, muchas sedes diplomáticas han evacuado a su personal de la capital sursudanesa.
Riek Machar

Riek Machar


A comienzos de enero empezaron las negociaciones para llegar a un acuerdo. En principio, las reuniones fueron llevadas adelante por representantes de Machar y Kiir en Etiopía. Las tratativas se vieron empantanadas por la exigencia de Machar de que se liberen a once de sus partidarios que están presos, lo cual fue rechazado por Kiir. Esta exigencia demora las tratativas y no hace más que prolongar y reavivar el conflicto. Desde el gobierno, el ministro de Información, Michael Makuei, informó que ambas partes están negociando un acuerdo para detener la violencia y después hablarán de los otros asuntos pendientes. «Si los rebeldes no aceptan el alto el fuego, van a perder todas las zonas que están bajo su control», precisó Makuei.
Por el lado rebelde, el negociador Johannes Mussa descartó que se llegue a una tregua «sin la liberación incondicional de los detenidos políticos».
Esa condición sigue siendo el principal motivo de discordia entre ambas partes, ya que hay un principio de acuerdo sobre los detalles del cese de la violencia y su mecanismo de supervisión. Según el vocero de los rebeldes desde Juba, capital de Sudán del Sur, se ofreció realizar el cese del fuego y liberar posteriormente a los detenidos, pero explicó que «no es suficiente porque carece de una fecha para ponerlos en libertad».
Los rebeldes, asimismo, presentaron un plan de reforma política que incluye la designación de un presidente transitorio en lugar de Kiir y la participación de los dos sectores en el gobierno, así como una reforma del partido gobernante.
El conflicto centroafricano
selekaLa otra nación que está en el candelero por su conflicto interno es la República Centroafricana. A principios de 2013, un golpe de Estado derrocó al presidente Francois Bozozé. El golpe fue realizado por un grupo de rebeldes denominado Seleka, que en noviembre de 2012 había ocupado ciudades del norte y centro del país y había firmado un acuerdo de paz con el presidente, en enero de 2013, para gobernar en conjunto.
Este  cogobierno fue roto por los rebeldes tras abandonar su cargos gubernamentales y tomar el control en Banguí, la capital centroafricana. Bozizé huyó del país y Michel Djotodia se hizo con la presidencia. Algunos miembros de Seleka se negaron a dejar las armas a pedido del presidente y quedaron fuera del control gubernamental.
Michel Djotodia

Michel Djotodia


Tras las advertencias de Naciones Unidas de que el país estaba al borde de la guerra civil y del genocidio, los rebeldes de Seleka (de religión musulmana) empezaron a ser combatidos por los cristianos del anti-balaka (anti-machete). Para diciembre, la organización internacional calculaba en 600 los muertos por la violencia y casi un millón de personas exiliadas.
Esto provocó la renuncia de Djotodia a principios de 2014, incapaz de controlar la espiral de violencia que causa graves inconvenientes humanitarios, sanitarios y hambrunas a la población.
Al respecto, la ONU pidió una movilización internacional de carácter humanitario y militar para estabilizar el país. «Existen todos los elementos que hemos visto en lugares como Ruanda, Bosnia, los elementos están allí para  un genocidio», señaló el jefe de operaciones de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU, John Ging. También señaló que «las atrocidades se cometen en todas partes», lo que ha provocado el desplazamiento forzado de 800.000 personas, de las que medio millón están en Bangui.
John Ging

John Ging


Ging afirmó que la República Centroafricana ha alcanzado el mayor nivel de gravedad de una crisis humanitaria y que solo es comparable con lo sucedido en otros dos países: Siria y Filipinas.
Además, el funcionario explicó que la necesidad de aportes internacionales para atender la crisis es desesperante, ya que de los 247 millones de dólares necesarios para financiar la operación de ayuda en el país, solo se ha recibido un 6%. «Se necesita con urgencia agua potable, alimentos, saneamiento, que es un gran problema; y atención médica básica. No hay otra crisis a nivel mundial que se haya ignorado de la manera en que hemos estado ignorando la de la República Centroafricana. Si no arreglamos el problema hoy, será más caro hacerlo mañana», sentenció.
Militares franceses y de otros países de África están desplegados en el país para estabilizar desde hace algunas semanas la situación generada por la disputa de carácter religioso entre musulmanes y cristianos.
África sigue convulsionada, veremos hasta dónde llegan las sacudidas.