Argentina más corrupta

Este martes, la organización Transparency International publicó el informe anual con el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), donde Argentina cayó un puesto y registra la peor marca en una década.

«Calificando a 182 países de todo el mundo, es el principal indicador global de la corrupción en el sector público. Argentina tiene una puntuación de 36 este año, con un cambio de -1 respecto al año pasado, lo que significa que ocupa el puesto 104 de 182 países», el puntaje más bajo en una década, según comunicaron desde el organismo, con un estudio creado en 1995, «convertido en el principal indicador mundial de la corrupción en el sector público. El índice asigna una puntuación a 182 países y territorios de todo el mundo en función de las percepciones de corrupción en el sector público, utilizando datos de 13 fuentes externas, incluidos el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial, empresas privadas de consultoría y evaluación de riesgo, grupos de expertos y otros. Las puntuaciones reflejan las perspectivas de expertos y empresarios, no del público», detallaron, y «el proceso para calcular el IPC se revisa periódicamente para asegurar la mayor solidez y coherencia posible».

Al respecto de esta percepción, «46% de la población argentina piensa que la corrupción se incrementó» el último año y «13% de usuarios de servicios públicos pagaron sobornos en los últimos 12 meses».

La lista global la encabeza Dinamarca con 89 puntos, seguido por Finlandia con 88, Singapur 84, Nueva Zelanda y Noruega 81 y Suecia y Suiza con 80. De los primeros 10 países del ranking, solo Alemania (77, 10° puesto) subió su puntaje en el último año, es decir, mejoró los indicadores de percepción.

A nivel regional, las Américas «no muestran avances en la lucha contra la corrupción» y, «desde 2012, 12 de los 33 países empeoraron considerablemente, mientras que solo República Dominicana (37 puntos) y Guyana (40) registraron mejoras significativas. Años de inacción gubernamental erosionaron la democracia y permitieron el crecimiento del crimen organizado transnacional, perjudicando directamente a las personas, al socavar los derechos humanos, los servicios públicos y la seguridad», afirman desde Transparency.

Asimismo, «durante años, la corrupción permitió que el crimen organizado transnacional se infiltre en la política de países como México (27), Brasil (35) y Colombia (37), fomentando la impunidad y las injusticias. En la actualidad, Costa Rica (56) y Uruguay (73), las democracias más fuertes de América Latina y con mejores resultados en el IPC, también sufren violencia alimentada por la corrupción y el crimen organizado. Por su parte, países con instituciones fallidas y cooptadas como Nicaragua (14) y Haití (16), continúan luchando contra la corrupción arraigada y las redes criminales», detallan, y «la corrupción en los servicios públicos tiene graves consecuencias en la vida cotidiana de las personas. En Perú (30), la fiscalía está investigando presuntos sobornos en el programa de alimentación escolar para eludir los controles sanitarios, que podrían haber resultado en la distribución de comidas contaminadas y en enfermedades infantiles. En Argentina, las investigaciones sobre presunta corrupción en la gestión de fondos para medicamentos destinados a personas con discapacidad muestran riesgos similares para los grupos vulnerables», argumenta el informe.

Por otra parte, el país peor puntuado se encuentra en el continente: «La baja puntuación de Venezuela (10) refleja años de corrupción generalizada y actividades ilícitas, que dispararon la pobreza y la desnutrición. En el país, millones de familias sobreviven con escasos alimentos, agua y electricidad». «Venezuela, Nicaragua y Haití vuelven a ser los tres países con las puntuaciones más bajas de la región, caracterizados por altos niveles de represión, instituciones fallidas o cooptadas y corrupción estructural». En el otro extremo se ubican Canadá con 75 puntos, seguido por Uruguay y Barbados (68), «entre las democracias más sólidas de la región, pero su crecimiento limitado y sus retrocesos son preocupantes».

Finalmente, cabe destacar la caída de Estados Unidos (64 puntos), que «profundizó su tendencia en descenso hasta alcanzar la puntuación más baja registrada». Entre los argumentos para que el próximo informe refleje aún mayor caída en el ranking mundial de IPC, se mencionan «las medidas recientes, como atacar las voces independientes y socavar la independencia judicial, suscitan gran preocupación. Más allá de las conclusiones del IPC, la congelación temporal y el debilitamiento de la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero son una señal de tolerancia hacia las prácticas empresariales corruptas, mientras que los recortes de la ayuda estadounidense a la sociedad civil en el extranjero han debilitado los esfuerzos contra la corrupción a nivel global».