Hace casi dos años un grupo de evangélicos presentó al Poder Legislativo una iniciativa para que el 31 de octubre sea establecido como el Día de la Iglesia Evangélica Protestante. El objetivo de esta idea era que hubiera igualdad entre quienes profesaran distintos cultos. En el caso del catolicismo o el judaísmo, por ejemplo, pueden no concurrir a sus trabajos en días religiosos.
Tras meses de peregrinación en los vericuetos legislativos, este proyecto encontró su camino. En la cuestionada sesión maratónica legislativa, habitual a fin de año, en la Cámara de Diputados se le dio la media sanción al proyecto de Igualdad Religiosa que fija ese día como no laborable para los evangélicos.
El exdiputado Pablo Tonelli (PRO) fue uno de los principales impulsores para que el proyecto se pusiera en marcha. Al respecto, señaló que «es de estricta justicia que los evangélicos tengan un día para celebrar» su fe religiosa. «El 31 de octubre es una fecha apropiada porque es el día que Martín Lutero presentó sus 95 verdades».
Renata y Marcela Viglione, dos de las impulsoras del proyecto, señalan que de sancionarse esta ley los evangélicos quedarían en pie de igualdad con los demás créditos: «Por ahora si bien podemos profesar nuestro culto libremente, no lo podemos hacer en igualdad con las demás religiones», explican. Esto es contrario a la Constitución Nacional, afirman, que establece taxativamente la libertad de culto, además que «el protestantismo no es un fenómeno nuevo en nuestra sociedad sino que ya lleva cuatrocientos años de permanencia, preexistente a la creación de nuestra Constitución Nacional y ha brindado, a través de los siglos, no solo su doctrina religiosa sino que ha hecho de ella parte del compromiso social», señala Renata Viglione.
Por su parte, Tonelli considera que «es una aspiración muy legítima y justificada de los evangélicos» de la cual «solo fui un instrumento para ayudar a que el proyecto tuviera dictamen favorable en la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto y luego se pudiera tratar en el recinto». También expresó su voluntad de colaborar el corriente año para que el Senado le otorgue la sanción definitiva y se convierta en ley. «Estoy seguro que vamos a tener en el Senado la media sanción que falta y en 2016 el 31 de octubre será un día no laborable para los evangélicos».

Brasil Protestante

Pero en la región el otro gigante de Sudamérica, Brasil, también estuvo inmerso en una tratativa similar. El 12 de enero de este año, la presidente Dilma Rousseff promulgó la Ley 13.246 que fija el 31 de octubre como el día de la Iglesia Evangélica Protestante en Brasil.
La norma había sido presentada originalmente en 2003 por el diputado Neucimar Fraga del Partido Social Democrático (PSD). En 2009 fue aprobada por la Cámara de Diputados y en 2014 hizo lo mismo el Senado brasileño. Desde entonces, estaba a la espera de la sanción presidencial para entrar en vigencia. Esto ocurrió a principios de este año, por lo que los brasileños que profesen este credo ya tendrán en 2016 su día para celebrarlo.
Habrá que ver si en el sur del continente pueden hacer lo mismo.