Hay muchas maneras de utilizar y expresar la energía de Sagitario. Esa flecha que se lanza hacia el cielo en la búsqueda de religarlo con la Tierra es la que nos habla de por qué a este signo se lo vincula a los estudios filosóficos y “superiores”. Y de por qué en toda Carta Natal de un clérigo, rabino o de un simple practicante de cualquier culto o doctrina, esta energía estará muy presente.
Esa fe en nuestra posibilidad de alcanzar esa conexión con lo que está “arriba” es la que se traduce como “optimismo” en los clásicos manuales de astrología al momento de adjetivar Sagitario. Y “expansión”, claro… no es algo menor llegar a establecer ese vínculo.
Como bien sabemos, cualquiera de las 12 energías zodiacales puede ser manifestada desde muy distintos niveles de consciencia. En Sagitario aquello que es generoso optimismo y elevada fe, en el mejor de los casos, es fanatismo y fundamentalismo en el peor…
¿Existe acaso alguna forma de expresar cierto grado de “fanatismo” de manera nutritiva?
Yo creo que sí. Acabo de encontrar en la página web de la Real Academia Española las palabras “apasionamiento” y “entusiasmo” como sinónimos de la anterior. Al menos considero que mi “cruzada” por ayudar a elevar la consciencia respecto de cómo abrazar, comprender, aprender, dejarse atravesar y aprehender la energía de Escorpio a cuanto ser humano me lo requiere, es una expresión sana de fanatismo.
Claro está que es mi propio aprendizaje sobre Escorpio el que está sobre el tapete desde que nací. Y que al trabajar como astrólogo y tarotista no escapo a la regla tan común, entre terapeutas, de atraer a aquellos consultantes que tienen “argumentos” de vida muy similares al mío, que han nacido con Escorpio muy alejado de su consciencia, sintiéndola desde siempre como una energía extraña, violenta, oscura y que, justamente por no poder familiarizarse con ella, es que la han atraído a sus vidas en personas cercanas que la expresaron de las maneras más primarias.
Como soy consciente de eso, de que si no la juego yo la van a expresar los otros sobre mí como lo han hecho hasta ahora (y de la peor forma), he desarrollado diferentes tácticas y estrategias para apropiarme de mi Plutón (regente de Escorpio) de maneras adecuadas.
Y seguiré ayudando y apoyando en forma apasionada y entusiasta a todas las personas que lleguen a mí y que padezcan esta disociación, alentándolas a que tomen en sus manos su poder personal, a que se corran del lugar existencial de “víctimas”, a que pongan límites sin dar mayores explicaciones, a que trabajen su culpa (si no este desarrollo se complica mucho), a que acoten la cantidad de energía que “drenan” a los demás quedándose casi siempre en deuda consigo mismos, a que digan que no cuando quieren decir no, a que se sientan dignos de elegir, desear y de ir por ello…
A que comprendan que, cada vez que atraemos una persona que nos invade, no nos respeta, nos manipula o extorsiona. Tenemos una estupenda oportunidad para desarrollar el músculo escorpiano-plutoniano, ya que si el mismo no estuviera laxo esa persona jamás hubiera aparecido en nuestras vidas, o no nos afectaría su conducta.
Tal vez sea una buena idea escribir un libro de recetas, algo así como uno que se titule “Cómo abrazar Escorpio sin morir en el intento».
Artículo elaborado especialmente para puntocero por Félix Olivari Tenreiro.