La saga de “Un detective suelto en Hollywood” fue creada por Don Simpson y Jerry Bruckheimer y está compuesta por cuatro películas. La primera, “Un detective suelto en Hollywood” se estrenó en 1984 y fue un éxito de taquilla, lo que produjo que tuviera las secuelas “Un detective suelto en Hollywood 2” en 1987 y “Un detective suelto en Hollywood 3” en 1994. Sin embargo, cuando parecía que ya estaba terminada, regresó a través de Netflix en 2004 con “Un detective suelto en Hollywood: Axel F.” Y hay un hecho particular entre las cuatro películas: todas tienen un director diferente. Martin Brest fue el encargado del debut y lo continuaron Tony Scott, John Landis y Mark Molloy, respectivamente.
¿Qué es lo que ha hecho que la saga funcionara y volviera casi dos décadas después? Sin dudas, su personaje principal: Axel Foley, un policía de Detroit interpretado sabiamente por el comediante Eddie Murphy. Sin embargo, hay tantas similitudes como diferencias en aquel policía disruptor de la película de 1984 de Martin Brest y la entrega más reciente de Mark Molloy.
En el film original, Axel se muestra desde el inicio en su Detroit natal como un personaje que actúa por sí solo infiltrándose en una operación de contrabando de cigarrillos sin la orden de sus superiores. Su rechazo a la autoridad continúa cuando se toma obligadamente unas vacaciones en Beverly Hills, ciudad a la que llega para investigar el asesinato de un amigo. Esta ciudad, ajena a él, lo obliga a improvisar continuamente: actúa constantemente inventando personajes, distrae a policías mediante bromas y no tiene miedo a inmiscuirse en cada situación por más peligrosa que sea. Tiene una estrategia performática que la convierte en su gran virtud como detective.
Claro que estas improvisaciones funcionan en una ciudad que él no conoce ni la ciudad lo conoce a él. ¿Qué ocurre en su regreso en 2024? “Un detective suelto en Hollywood: Axel F”. funciona como una transposición de la película original. Más allá del montaje inicial en el que recorre Detroit manejando, el personaje continúa actuando de la misma manera, pero hay un elemento particular a tener en cuenta: ya no es un extraño en Beverly Hills. Axel conoce la ciudad como los policías lo conocen a él (hay hasta un expediente por cada película de la saga). ¿Qué es lo que se agrega para que no sea una remake? Una dimensión emocional del personaje con la aparición de su hija, la abogada Jane Saunders (Taylour Paige), distanciada afectivamente de él. Esto lo convierte en un personaje vulnerable que tiene como primer propósito revincularse con ella.
Las relaciones con los otros personajes son otro cambio en el accionar del protagonista. Mientras que en la original era perseguido por la policía (para luego acompañarlo), en la película de Mark Molloy, el detective Abbot (Joseph Gordon Levitt) funciona como un cómplice casi desde que lo conoce. Axel ya no es disruptor del orden, sino el que lo establece.
Hay otros elementos que funcionan como puente entre ambas películas: su vestimenta con chaqueta deportiva de los Detroit Lions y zapatillas blancas, el disparo que recibe y la intromisión en un club nocturno.
Axel Foley ya no es aquel outsider que llega a California e inventa personajes, sino que ahora debe enfrentarse a las consecuencias de sus actos, lo que lo hace vulnerable emocionalmente. Aunque hayan pasado cuarenta años entre la película original de Martin Brest y la de Mark Molloy, ambas saben dialogar entre sí, con el mismo tono de comedia y agregándole un peso emocional.