Vaya ironía que Fortaleza fue la sede testigo del mayor de los puntos débiles en esta Copa del Mundo: los arbitrajes. Además agrego que causa mucha pena que otra vez el gran beneficiado con estos errores sea Brasil. Pero, por sobre todo, lo más triste de la jornada es la lesión de la gran figura brasilera y uno de los mejores futbolistas del mundo. Sí, me refiero a Neymar. El astro del Barcelona sufrió la fractura de la tercera vértebra lumbar cuando finalizaba el encuentro ante Colombia, el mismo que voy a resumir a continuación.
Brasil llegaba a este partido con más dudas que certezas, con reiterados cuestionamientos y con resultados distanciados con el desempeño del equipo. Es decir, Brasil casi que no es el seleccionado que todos creían que iban a ver en su casa. Ni siquiera algunos grandes jugadores pudieron mantener el nivel que frecuentan en sus clubes, tal como el caso de Dani Alves que, de tan baja producción, no integró el once inicial ante Colombia. En el otro lado estaban los dirigidos por José Néstor Pekerman, que venían de brindar el mejor fútbol en equipo de la Copa y querían seguir haciendo historia.
Pese a todo el preludio, lo que vimos en el primer tiempo nada se asemejó a lo esperado. los anfitriones salieron a presionar con velocidad, se hicieron dueños de la pelota y se mostraron como hacía tiempo no los veíamos. Por eso no sorprendió que a los 7 minutos ya se pongan en ventaja, con un tiro de esquina desde la izquierda que Neymar se encargó de ejecutar para ponerla bien cerca de la línea de gol. Thiago Silva no perdonó la pobre defensa colombiana que ni siquiera estaba ahí para evitar el gol y, con un toque, marcó el 1-0.
De todas formas, a los 11′ los Cafeteros tuvieron su chance, cuando en una jugada desprolija en ataque, Juan Cuadrado tomó la pelota y disparó rasante al primer palo, pero el mismo Thiago Silva la desvió para anular un potencial empate. A los 20′ nuevamente Brasil se acercó peligrosamente al arco defendido por el bueno de David Ospina, cuando Neymar y Hulk construyeron una pared en el área y este último remató pero el arquero tapó ese y otro disparo de Oscar luego del rebote cedido. Dos minutos después Cuadrado desperdició una ocasión ideal cuando finalizó de manera impresentable un contragolpe perfecto que comandó James Rodríguez.
Con el 1-0 nos fuimos al entretiempo y lo que vendría a continuación sería muy distinto. Excepto para el árbitro español Carlos Velasco Carballo quien, sin caer en acusaciones injustificables, ofició de pésima manera durante todo el juego. Entre otras cosas, por anular un gol lícito de Mario Yepes a los 66′. Tres minutos después llegó el tremendo remate de tiro libre de David Luiz, que sacó un disparo al arco desde una distancia considerable pero la puso al ángulo izquierdo de Ospina, quen voló pero no pudo desviar. 2-0 y alegría eterna para una selección que en la segunda etapa se vio acorralada por un equipo colombiano que regaló un periodo entero.
Y, para ponerle dramatismo a un final de película (a consideración de cada lector el género), Colombia encontró el descuento y un atisbo de esperanza en los pies de James, que marcó de penal el 1-2 con un tiro esquinado al palo izquierdo del goleador momentáneo de esta Copa del Mundo con 6 tantos. Cuando se terminaba el juego Neymar sufría la lesión que detallé al comienzo de la nota y fue trasladado inmediatamente al hospital para hacer los estudios correspondientes.
Brasil sigue sin lucirse. Apenas pudo jugar bien el primer tiempo, contó con un arbitraje que colaboró para asegurar el triunfo y, para la semifinal ante Alemania, pierde dos jugadores fundamentales: el mencionado Neymar (único recurso creativo en un sobrio plantel) y el defensor central Thiago Silva (por acumulación de tarjetas amarillas). Nada me hace creer que el futuro será promisorio para los locales.