Este jueves 31 de marzo, el Gobierno de Brasil y las tres Fuerzas Armadas reivindicaron oficialmente la última dictadura militar en el país mediante un comunicado.

De esta manera, el presidente Jair Bolsonaro sostiene una postura que lo diferencia notoriamente de sus pares latinoamericanos. A su vez, se pone de manifiesto a favor del Golpe de Estado del 31 de marzo de 1964, que se extendió por 21 años. «Es un hito histórico de la evolución política brasileña, puesto que reflejó los anhelos y aspiraciones de la población de la época», expresa la Orden del Día publicada por el Ministerio de Defensa, que encabeza Walter Braga Netto, potencial vicepresidente en la candidatura de Bolsonaro a un nuevo mandato en el próximo mes de octubre. Además, el texto cuenta con la rúbrica de los Jefes del Ejército, Marina y Fuerza Aérea.

Además, cabe recordar que durante la presente gestión, el Gobierno recuerda y reivindica esta fecha porque «se comprometía la paz nacional», pero invisibiliza el cierre del Congreso, actos de censura, desaparición forzada de personas, torturas, crímenes de lesa humanidad y hasta el término «Golpe de Estado» y derrocamiento del por entonces presidente Joao Goulart.

«En marzo de 1964, las familias, las iglesias, los empresarios, los políticos, la prensa, la Orden de los Abogados de Brasil (OAB), las Fuerzas Armadas y la sociedad en general se aliaron, reaccionaron y se movilizaron en las calles para restablecer el orden y para impedir que un régimen totalitario se implantara en Brasil, por grupos que propagaban falacias, que después fracasó en varias partes del mundo», sostuvo Braga Netto en el documento dado a conocer este jueves, y afirmó que «la historia no puede ser reescrita por mero revisionismo».

Para los firmantes, en las siguientes dos décadas se vivieron tiempos de «estabilidad, seguridad, crecimiento económico y madurez política que resultó en el restablecimiento de la paz en el país y el fortalecimiento de la democracia».

Pero los documentos desclasificados por organismos de derechos humanos dicen lo contrario, porque confirman más de 20.000 casos de torturas en una dictadura fomentada por Estados Unidos que se extendió hasta 1985. Además, la Comisión de la Verdad en 2014 determinó la muerte de 434 personas tras su desaparición y 8.100 de diversas tribus fueron sometidas a métodos de tortura, asesinadas y desaparecidas.

Finalmente, vale mencionar que por la Ley de Amnistía de 1979, en Brasil los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura no fueron investigados ni juzgados.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.