La serie final de la NBA entre San Antonio Spurs y Miami Heat está que arde. Luego de 6 juegos, los equipos están empatados a 3 ganados por lado. Todo se definirá en el séptimo partido que se disputará el día jueves 20 en Miami. Esa es la fecha en la que un solo equipo se consagrará y pasará a la historia como el vencedor de la temporada 2012/2013.Por el otro lado y como habitualmente ocurre, los vencidos serán olvidados por todos.

Foto: NBAE/Getty
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Si algo caracteriza a estas finales es la emotividad. Las emociones y el ánimo de los jugadores influenciaron increíblemente para producir encuentros a veces jugados en forma brillante y, al siguiente, de manera desastrosa. Ambas escuadras alternaron victorias con derrotas. Spurs, Heat, Spurs, Heat, Spurs y, finalmente, Heat.
Qué sucederá en el séptimo juego es una incógnita. ¿Podrá San Antonio mantener la lógica de la serie y arrebatarle la gloria a Miami?¿Podrá el Heat ser el primero de las franquicias en ganar 2 juegos consecutivos y así prolongar por segundo año su reinado en la liga más competitiva del mundo?
Foto: NBAE/Getty
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El partido 6 estaba a merced de San Antonio. Con un primer tiempo de ensueño para Tim Duncan (25 puntos y 8 rebotes en la mitad inicial) y un buen aporte de Kawhi Leonard, los Spurs terminaron la primera parte arriba. El cierre estuvo a manos del francés Tony Parker, que fue intermitente en sus apariciones. El bahiense Emanuel Ginóbili no tuvo un partido certero y perdió muchas pelotas (9 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias). Sin embargo, Miami no estaba fino para el tiro. LeBron James (32 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias) era marcado por Boris Diaw, que lo tenía totalmente bloqueado. Dwyane Wade chocó contra Manu al principio del juego y se veía disminuido por el dolor en su rodilla. Chris Bosh era aplastado por Tim Duncan en el costado defensivo y no aportaba gran cosa en el ataque. Estaba todo dado para que la franquicia texana se llevara el encuentro.
A 28 segundos del final, los Spurs tenían 5 puntos de ventaja y el banco de suplentes ya estaba celebrando la victoria. El entrenador Gregg Popovich pidió calma porque aún faltaba mucho, y cuánta razón tenía.
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Un triple de James y otro de Ray Allen, luego de unos tiros libres de los Spurs, empataron el juego y lo llevaron a tiempo suplementario. Si San Antonio metía 1 libre más (Manu y Leonard fallaron 1 de 2) o si conseguían 1 rebote defensivo (Heat tuvo 2 consecutivos que derivaron en sendos triples), hoy esta nota estaría hablando de la consagración de Ginóbili. Sin embargo, no fue así. Liderados por James y Allen, el Heat tomó por sorpresa a un errático San Antonio que no aguantó la presión.
Finalmente, el juego terminó en victoria para Wade, Bosh, Allen, LeBron y compañía en el suplementario con un ajustado 103 a 100. Todo se define en un séptimo encuentro en el que todo puede pasar. La clave para San Antonio será reponerse rápidamente (como lo ha hecho en la serie) y olvidarse que fueron “casi” campeones. Miami Heat intentará que no le suceda lo mismo que en 2011, cuando Dallas lo venció en su propio estadio.
Foto: NBAE/Getty
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Emanuel Ginóbili se mostró cabizbajo y crítico con el rendimiento que mostró su equipo en el último cuarto del partido: “Es un feo momento. Jugamos un partido aceptable y estábamos a un tiro libre o a una defensa de ganar el campeonato pero no se dio. Es un momento espantoso. Es un momento muy difícil, ninguno va a dormir, cuando se está tan cerca y se pierde la oportunidad no es fácil ponerse de nuevo el chip y jugar el séptimo partido como si nada hubiera pasado”, analizó.
Las emociones están por las nubes y a flor de piel para vivir el dramático partido 7, cualquiera de los dos tiene las armas para superar al adversario. Se viene una final de locos que se recordará por muchos años.

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