«La Ventana Indiscreta» («Rear window», 1954) es una película de suspense basada en el relato de 1942 «It Had to Be Murder» de Cornell Woolrich, dirigida con precisión por Alfred Hitchcock, y enriquecida por el guionista John Michael Hayes. En ella se narra la historia de un fotógrafo llamado «Jeff» Jefferies, interpretado por James Stewart, quien observa continuamente a sus vecinos desde su ventana con el objetivo de entretenerse, mientras se recupera de una fractura que le inmoviliza por completo una de sus piernas. Es así como descubre el comportamiento sospechoso en uno de los vecinos que parece haber asesinado a su esposa. Al mismo tiempo Jeff transita un conflicto personal, ya que no sabe si terminar su relación amorosa con la sofisticada Lisa Fremont (interpretada por Grace Kelly) ya que, según él, pertenecen a mundos muy distintos.

Dicho argumento se desarrolla dramáticamente bajo un impecable trabajo de cinematografía realizado por Robert Burks, la perfecta y funcional recreación de los escenarios hecha por Sam Comer y Ray Moyer y el impoluto vestuario de Edith Head.

Múltiples lecturas

«La Ventana Indiscreta» es un film que habla sobre muchos temas: desde la necesidad humana por conocer la intimidad de otros, y así tener la posibilidad de presenciar diferentes comportamientos «extraños», pasando por el aislamiento al que nos somete la concepción arquitectónica moderna, hasta la misoginia.

Sin embargo, quisiera contraponer esta última postura -tan señalada en el cine del director británico que, además, se relaciona directamente con su personalidad en el desarrollo de las películas dentro y fuera del set- con otras asociaciones que se pueden trazar en torno a los personajes femeninos.

La rebelión de las «rubias»

Si bien es cierto que muchas de las ahora consideradas heroínas «hitchcocknianas» son mujeres atrapadas en contextos machistas donde no pueden desarrollarse plenamente sin la figura de un hombre, involucradas en situaciones complejas dominadas por varones que las cosifican usándolas para múltiples fines, también es verdad que dichas mujeres no dejan de presentarse carismáticas, emprendedoras e inteligentes. Tal es el caso de Lisa, una joven que trabaja en una revista de moda.

Inicialmente la reconocemos como una chica hermosa muy interesada en la vida lujosa y en los eventos sociales. No obstante dichas ideas, cabe destacar lo siguiente: son sembradas en el espectador por el protagonista masculino al dar su opinión sobre ella antes de que esta aparezca en cámara.

Sin embargo, a medida que avanza la historia, se van revelando otros aspectos de su personalidad que la convierten en una figura intrépida y aventurera. Representa una evidente desvinculación de la feminidad con los esquemas tradicionales de la época (la década del 50′), donde la imagen de la mujer como esposa y madre administradora de las labores del hogar parecía ser la más aceptada y cultivada socialmente.

Al personaje de Grace Kelly también se suma el de la enfermera Stella, personificado por la actriz seis veces nominada al Premio Oscar, Thelma Ritter, quien con su ingenio, seguridad y franqueza al hablar nos regala una herramienta más para complejizar acerca del rol y la presencia femenina en universos cinematográficos como este, tan relevantes en la construcción de nuestras bases culturales.

El vestier francés

Así como es de suma importancia analizar la forma en la que fueron retratadas las mujeres frente a la cámara -y la importancia que tiene su revisión en muchos clásicos-, también es indispensable resaltar el aporte femenino que en esta película fue hecho por el trabajo de la diseñadora de vestuario Edith Head, una mujer que ganó 8 Oscars por películas como «Sabrina» (1954), «Roman Holiday» (1953) y «All About Eve» (1950).

Su mirada ayuda a contar la historia de cada personaje, incluso de aquellos que solo observamos desde la ventana junto a Jeff. En este sentido, los vecinos comunican perfectamente rasgos de sus estilos de vida y personalidad a través de la ropa. Así pasamos por una joven bailarina que continuamente está ensayando pasos en el living, como por una solitaria mujer que sueña con el amor, hasta una artista que trabaja en una escultura llamada «Hambre».

Aunque todo su trabajo destaca, y sin que exista dudas al respecto, los estilismos memorables de la película son llevados por Grace Kelly, quien evidencia la influencia de la moda parisina en las siluetas de sus prendas. Nos recuerda el «New Look» impuesto por Christian Dior y las líneas menos sugerentes de Balenciaga. Toda una cátedra de estilo.

Abramos más ventanas

«La Ventana Indiscreta» es un film indispensable en el amplio cuerpo de trabajo de Alfred Hitchcock, ya que da cuenta de su maestría en el manejo de la tensión y de la importancia que le otorgaba a lo visual. Además, funciona como un objeto de estudio sobre diferentes aspectos de nuestro desarrollo como sociedad, en la que cada día es más importante lo cooperativo para crear. Teniendo en cuenta otras miradas entre las que, definitivamente, se deben incluir las femeninas.

Esta y otras maravillas de Hitchcock pueden ser vistas en Qubit.tv.