Mediante un acuerdo histórico entre los mandatarios de China y Estados Unidos, ambos países se comprometieron a reducir considerablemente las emisiones de gases que provocan el denominado efecto invernadero y contaminan el medio ambiente.
Lo más importante de este avance en el tema, plasmado en un convenio bilateral, se debe a que ambas naciones representan casi la mitad de la polución producida en todo el planeta, por lo que el compromiso de China para bajar un 20% estas cifras en la década siguiente y entre 25 y 30% su par de Estados Unidos es una buena señal.
Con la rúbrica de Xi Jinping y Barack Obama, presidentes de ambas potencias, también se acordó reducir las tarifas de los productos tecnológicos, analizar propuestas para evitar las posibilidades de un conflicto militar y facilitar la entrega de visas para sus ciudadanos. Asimismo, Obama desvinculó a su país de las protestas en Hong Kong y apoyó «a una sola China».
Finalmente, y luego de las acusaciones cruzadas en los últimos tiempos sobre espionaje, ambos mandatarios aseguraron haber tratado el tema y, aunque se dirigieron a los medios presentes en Beijing, no profundizaron en detalles al respecto.