Debido al aislamiento social en el que se encuentra Argentina (y gran parte del mundo) por la pandemia de coronavirus, el cine paralizó su actividad, al igual que muchos otros rubros, y las plataformas se establecieron como una alternativa para disfrutar estrenos todas las semanas. Por estos motivos, realizamos un ciclo de entrevistas a trabajadores y trabajadoras de la industria audiovisual para conocer en detalle cómo afectan las circunstancias al sector y qué alternativas se encuentran para transitar este momento.

En el marco de Jueves Estreno en CINEAR, «Karakol» estuvo disponible durante una semana de forma libre y gratuita y en los próximos días se sumará nuevamente a la plataforma con un costo de alquiler de $30. Charlamos sobre esto con su directora, Saula Benavente. «Estuvo buenísimo, fue raro hacerlo desde casa sin reencontrarte con toda esa gente que un año atrás hizo la película, eso es lo que más te falta. Pero creo que es un hallazgo esto de la plataforma». Retomamos una reflexión de otra entrevista y le preguntamos a Saula sobre la sensación de estrenar sin poder ver cuánta gente está haciéndolo al mismo tiempo: «No sabés si se están riendo en los momentos que querés que se rían, no tenés ese timing… pero, bueno, esa misma noche o al día siguiente te empiezan a llegar mensajes».

Luego de repasar las sensaciones de un estreno en pandemia, charlamos sobre algunos detalles de la propia realización de la película. En principio nos referimos al planteamiento que propone el film de una forma vertiginosa y poco clara, que nos mete en la historia de prepo y sin explicaciones, a lo que la directora nos dice que «es como cuando uno se asoma a una situación que no entiende al principio y uno empieza a pescar algunas palabras y se arma la historia. Me gustan que las situaciones no estén contadas de modo muy directo… tampoco me interesa la abstracción absoluta donde el espectador no entienda de qué va».

Otra de las características es que en la primera mitad hay una buena cantidad de personajes que intervienen. «Me interesaba que los personajes que rodean a los principales no sean meras maquetas, entonces me detengo un poquito en ellos y cuento algo que no se retoma, pero para darles humanidad y que no sean meramente objetos de relleno de la situación». Particularmente, algunos actores puntuales acostumbramos a verlos como protagonistas en otras ocasiones y en esta oportunidad entran como destellos, hacen su aporte y se retiran, como es el caso de Soledad Silveyra, Gabriel Corrado o Luis Brandoni, y sobre esto Saula explica que «son actores cercanos a mi vida, en un punto casi todos desde el equipo técnico hasta actores forman parte de mi vida. Esta película fue una hazaña y entonces intenté rodearme de gente que conocía y que quería que me acompañe en esto».

Otra de las claves es el viaje a Tajikistan. La directora nos cuenta sobre el viaje previo que hicieron para visitar la locación nueve meses antes de filmar y luego cómo fue la experiencia de rodaje: «Es muy difícil ir sin guía, filmar allá fue complejo en cuando al traslado de la cámara y algunas luces, una vez en el lugar había luz solo una hora al día en la que prendían un generador y aprovechábamos para cargar las baterías… pero todas esas dificultades nos hicieron aprender a hacerlo de otra manera y que es posible adaptarse y disfrutar. Al vivir todos juntos en una habitación se hizo un grupo en el que luego la película ya no era mía sino que era de todos», expresó Benavente.

Sobre muchos detalles y anécdotas más sobre la realización de «Karakol», charlamos con Saula Benavente y podés escuchar en la entrevista completa disponible en el siguiente recorte de audio.

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