Mucha gente tiene buenas ideas, pero todos tienen el mismo problema: nadie les dice cómo encaminarse y conseguir financiamiento. Es complicado. Digitalk es una conferencia anual que se organiza desde el año 2011 en Sofia, la capital de Bulgaria, donde se encuentran quienes concretaron sus ideas y otros 500 emprendedores 2.0. La idea pasa por guiarlos, darles los mejores caminos y estimularlos para que se animen a dar el primer paso en el mundo tecnológico.

Los empresarios más importantes del mercado tecnológico buscan conocer start ups (emprendedores, nuevos talentos), darles apoyo, inversión y financiación para encontrar proyectos relacionados a internet, software y redes sociales. La discusión de este año pasó por saber cómo una pequeña empresa puede convertirse en una compañía nacional o posicionarse entre los primeros puestos del mercado tecnológico a nivel global.

Lo que se busca es trabajar para la promoción de la cultura start up, tener una combinación entre universidades, centros de ingeniería, aplicar ciencias, matemáticas y negocios, como en la Universidad de Stanford, ubicada en el corazón de Silicon Valley (la región sur de la Bahía de San Francisco, en el norte de California, Estados Unidos): un polo tecnológico donde tienen sede Google, Yahoo!, Facebook, Ebay y Apple, entre otras.

El éxito se alcanza en distintas direcciones y, desde el punto de vista económico, se busca saber si una empresa puede ser grande, sumamente rentable, prever si tiene salida a la bolsa o si puede ser vendida a otra compañía. Cada vez más hay más sponsors que se interesan por Digitalk, que organizó su último encuentro el 3 de junio en el teatro nacional “Ivan Vazov”, y los organizadores buscan exportar la conferencia a otros países y Argentina podría ser una futura sede.

Uno de los principales oradores fue David De Rothschild, perteneciente a una dinastía surgida en el Siglo XVIII en Alemania que, desde hace más de tres siglos, maneja bancos en Europa. La pasión de este joven de 32 años pasó por cómo cambiar al mundo a través de la tecnología, por eso fundó MPACT, una compañía que usa la tecnología digital para causas sociales y ambientales asociada a organizaciones de beneficencia y sin fines de lucro, que busca reclutar voluntarios y lograr donaciones para crear consciencia en distintas problemáticas. El joven londinense se graduó con honores en Ciencias Políticas en la Universidad de Oxford Brookes y después se licenció en Medicina Natural en el Colegio de Medicina Naturopática de Londres.

David es un emprendedor que cumplió con su idea y la compartió con todo el auditorio en la última edición de Digitalk. Decidió crear Plastiki, un catamarán hecho con 12.500 botellas recicladas de plástico que usó junto a una tripulación para cruzar el Océano Pacífico, filmar la contaminación causada por los deshechos plásticos de Estados Unidos y denunciarlo a través de un portal de internet (theplastiki.com). Salió el 20 de marzo de 2010 desde la costa de San Francisco (Estados Unidos) y llegó el 26 de julio de ese mismo año a Sydney, Australia.

Los navegantes estaban conectados a un centro de control en tierra y le permitía a los usuarios interactuar con ellos, seguir su travesía y hasta sugerirles rutas alternativas a través de mensajes de texto, de voz y por chat. Hasta tuvieron una conversación con un comité de medioambiente de la Organización de Naciones Unidas. El barco pudo navegar con energía eólica, con el viento y con la ayuda de componentes electrónicos fabricados con materiales reciclados y baterías más duraderas, todo proporcionado por HP, patrocinador del proyecto.

David confesó, en esta edición de Digitalk, que no tenía idea de cómo construir barcos, ni tenía idea de cómo poner en práctica el proyecto y que todo el mundo le dijo que estaba loco, pero después de 3 años de trabajo fue capaz de convertirlo en realidad. En la última edición de Digitalk le dijo al auditorio entero: “No tengan miedo de dar el primer paso, desarrollen y después exploren, porque la aventura comienza desde el principio y el fracaso no es aterrador”. Además, remarcó la importancia de construir un buen equipo para obtener el éxito. El Plastiki denunció la muerte de cientos de miles de peces, la contaminación del Pacífico y la travesía fue reflejada en un documental de NatGeo.

En el segundo panel estuvo Inbal Ariely, fundadora de Entrepreneurship 8.200, un programa de Israel para la aceleración de pequeñas empresas sin fines de lucro. La empresaria recomendó “no tener miedo al fracaso” a los emprendedores y, en igual línea con Rothschild, aseguró que hay que formar un buen equipo. “Más del 90% de las empresas jóvenes pueden fracasar en Israel, pero los ecosistemas de inicio son grandes y activos y varias compañías que han empezado desde cero han alcanzado los 2.000 empleados”, aseguró la fundadora del grupo israelí.

Por otro lado, el director de innovación digital del banco británico Barclays, Manuel Romero, remarcó que quien empiece un nuevo proyecto no tiene que pensar solo en la situación económica, sino “centrarse en lo que tiene disponible y qué puede hacer con eso”.

El gurú tecnológico de Amazon Web Services, Steffen Krause, sostiene que los grandes conjuntos de datos pueden ayudar a adaptar un producto al cliente. Sobre esta idea, el CEO de SiteGround Hosting Company, Tenko Nikolov, aseguró que “es mucho más difícil de solucionar los problemas del producto que dificultades en el área de marketing”.

La realidad es que, tarde o temprano, una empresa puede alcanzar una etapa decisiva. Por eso desde Digitalk aconsejan no apurarse con planes que pueden ser errados. Cuestión de encabezar un proyecto, salir a la cancha y buscar nuevos desafíos, porque la cultura start up no se trata solo de inversiones millonarias, sino de gente que se pregunta constantemente cómo puede mejorar y que no se rinde.

Digitalk fue auspiciado por el fondo de inversión de Bulgaria Neveq, el diario digital Capital, Amazon Web Services, la empresa de internet mtel.bg, una empresa dedicada a pequeñas empresas llamada Jeremie, la agencia creativa Strata, la empresa de innovación digital NEXT y la organizadora de eventos KTBG.

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