Compromiso trans

8 años después de su último film en salas, «El Rey del Once», y a 2 del inicio de su icónica serie «Iosi, el espía arrepentido» (la segunda temporada finalizó el año pasado), Daniel Burman vuelve con esta coproducción hispano-argentina, «Transmitzvah», que formó parte de esta última edición del Festival Internacional de Cine de Cannes.

Podríamos decir que este realizador, con diferencia de matices en sus filmes, mantiene a lo largo del tiempo un compromiso ético, el cual es el de revivir la identidad judía a través de las historias que plasma.

En esta oportunidad, el eje transcurre en la intimidad de la familia Singer y la inminencia de la llegada del Bar Mitzvah para Rubén, su hijo menor, quien explicita su intención de no aceptar el compromiso religioso que se le impone, ya que él se siente ella.

Tras la breve introducción planteada, la cámara hurga en el presente haciendo foco en Mummy (la ex Rubén), famosa cantante de yddisch, quien reside en España y viene de visita al país a saldar cuentas pendientes y familiares.

Hay una reversión muy interesante sobre la aceptación del mundo trans por parte de la comunidad judía según las sagradas escrituras (Torá) y la interpretación escrita de la mismas (Halajá), Mummy desea ser recibida en su vínculo con la religión como la mujer trans que es.

También se plantea con acierto la búsqueda esencial de la identidad judía y de la espiritualidad, en encuentros con rabinos, representantes religiosos, familiares y amigos cercanos, todo ello acondicionado con mucho humor y apuestas coreográficas llamativas y originales para «el mundo Burman».

Parte del elenco de la serie «Iosi…» (Alejandro Awada, Gustavo Bassani, Carla Quevedo) vuelve a aparecer aquí, a quienes se agregan Alejandra Flechner y Juan Minujín, y la actriz española Penélope Guerrero, surgida de un casting para este cometido.