Ante la falta de respuesta por parte de las empresas telefónicas, la población de Villa Talea de Castro, al sur de México, puso en funcionamiento su propio sistema de telefonía celular para dar servicio a sus 2.500 habitantes. Las empresas decidieron no prestar servicio en esa zona de la sierra del estado de Oaxaca, donde habitan mayormente indígenas de origen zapoteco que viven del cultivo del café.
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El secretario del síndico municipal de Villa Talea de Castro, Alejandro López Canseco, explicó que se trata de un sistema con el que, además de realizar llamadas a un precio reducido dentro de México y a Estados Unidos, se quiere concienciar a los pobladores a usar el celular de forma responsable.
Antes de poner en práctica esta iniciativa, los habitantes de Talea de Castro debían comunicarse entre sí de forma personal o usar alguno de los 100 teléfonos fijos repartidos por todo el territorio del municipio situado a 113 kilómetros de la capital del Estado. En 2008, las autoridades iniciaron los trámites para que se instalara una red de teléfonos celulares mediante la solicitud correspondiente a las grandes compañías telefónicas. Todas fueron negativas, dice López Canseco. “Solo Telcel respondió”, señala, pero “el problema es que querían que nosotros nos hiciéramos cargo de los gastos de instalación del sistema y el Ayuntamiento no tiene fondos para asumir algo así”.
Frente al desaire de las empresas comerciales, los habitantes y los funcionarios empezaron a trabajar con dos organizaciones sin fines de lucro dedicadas a desarrollar proyectos relacionados con la comunicación: Rhizomática y Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad. La experiencia dio a luz, en marzo, la primera red celular comunitaria en México.
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La iniciativa se abocó a identificar las condiciones técnicas, económicas y jurídicas para que las comunidades indígenas que no poseen telefonía celular, pudieran hacerlo. “Estructuramos un esquema de prestación de servicio basado en la colaboración, en economías de escala y sistemas tradicionales de organización indígena, que hiciera viable la prestación del servicio”, informaron desde las ONG.
De esta manera, la comunidad opera una red privada interna conectada al servicio de internet que proporciona una comercializadora de servicios que donó el equipo. “A través de este, un concesionario de voz sobre protocolo de internet VoIP (Voice over IP) ofrece el servicio de telefonía al exterior”.
Peter Bloom, de Rhizomatica, explica que la radiobase celular interna opera en la banda de 900 mHz, que es de uso libre en México, lo que significa que es una red privada que no necesita permiso o concesión, se conecta a un proveedor de internet y se contrata con un operador VoIP las llamadas salientes, pero que no es compatible con todos modelos de teléfono. Por ello, Talea de Castro ha pedido a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) el permiso para experimentar en los 850 mHz.
Por una cuota de 15 pesos mexicanos al mes, unos 1,15 dólares, los habitantes pueden hacer y recibir mensajes, como también una cantidad ilimitada de llamadas pero de no más de cinco minutos de duración. “La duración es limitada porque se quiere evitar que el teléfono sea utilizado inconscientemente”, aclaró López Canseco.
Foto: AFP
Ramiro Pérez, dueño de un restaurante en la localidad, señaló que “los clientes me piden comida por teléfono. Por solo 15 pesos al mes, hago y recibo todas las llamadas necesarias para mis asuntos familiares y para mi negocio”. También indicó que hasta hace tres meses era usuario de las cabinas telefónicas que le cobraban “hasta diez pesos por minuto”.
Erick Huerta, coordinador general adjunto de Redes, informó que desde que se divulgó la experiencia en Talea de Castro han recibido multitud de pedidos para realizar experiencias semejantes en otros lugares. Hay aproximadamente 20.000 comunidades indígenas como talea de Castro que no cuentan con servicio de telefonía móvil en todo México. “Para muchas compañías estos mercados no son rentables porque tienen costos administrativos muy altos y necesitan un número de clientes para que sean rentables”, indica Huerta. “Hay pueblos más accesibles que otros y, en algunos casos como en la zona norte de Chihuahua, hablamos de núcleos de población de 20 personas”, precisa Huerta. Se calcula que unos 9 millones de mexicanos viven en zonas que carecen de red de telefonía móvil.
Israel Hernández, uno de los partícipes del proyecto, señaló que la próxima etapa del proyecto es conformar una cooperativa con otras poblaciones indígenas para solicitar en concesión al Estado mexicano ese rango de frecuencias libres para comunicar por telefonía celular a las comunidades rurales del país.
Fotos: AFP.