Vi la abdicación de la Reina de Holanda y un afamado periodista hacía una pregunta muy interesante sobre por qué las niñas tienen la fantasía de casarse con un príncipe, a lo que la reconocida protocolista que lo acompañaba le contestó: «porque lo traen de los cuentos de hadas».

Cenicienta y el Príncipe Azul
Cenicienta y el Príncipe Azul
En un aspecto es verdad, los cuentos generan fantasías y aún más en los chicos, pero el hecho va mas allá. Todos los cuentos de hadas tienen sus simbolismos, y es allí donde la pequeña se ve reflejada en una princesa y el niño en un rey. Ese estado enaltece la condición humana, nadie quiere ser mendigo en el cuento.
En la antigüedad, la coronación mostraba una iniciación.
¿Qué es una iniciación?
Es nacer a otro estado, es iniciarse en otra etapa, es morir en una forma para renacer en otra. La persona deja de ser lo que era y entra hacia una nueva experiencia. Para eso, en la antigüedad se solía preparar al neófito en una serie de pruebas y en Grecia existían estos pasos, o estados de conciencia, y se realizaban con los Misterios Eleusinos.
Kore
Kore
Una de las doncellas que era invocada en estos rituales era Kore (ya hablé de ella en la nota sobre Ceres) y así era nombrada mientras estaba en la tierra, pero cuando Hades la raptó, cambió su nombre por Perséfone. Como reina de los infiernos debía asumir otro nombre.
Todo estado, para pasar a otro nuevo, debe morir. Debemos dejarlo partir. Hoy la sociedad no tiene estos ritos de pasajes, por lo tanto vivimos en una constante crisis, porque no hacemos el duelo de “dejar ir”. La niña debe dejar de ser niña para ser mujer, y son los padres los que le deben enseñar ese “rito de pasaje”. El rito es un estado dentro del mismo pasaje, para que la mente y el sentimiento se vayan adecuando al nuevo proceso.
Hoy todo es tan vertiginoso que no procesamos y no comprendemos qué nos sucede. Por ejemplo, cuando el adulto deja de trabajar y se jubila, muchas veces (y diría la mayoría de las veces) entra en un estado de depresión, porque no hizo su rito de pasaje, no se preparó para el nuevo cambio y no deja partir la etapa anterior. Los griegos a esta instancia (de no trabajo o trabajo pasivo) la llamaban el “Divino ocio”. Son los tiempos donde podemos meditar más, estamos más tranquilos para contemplar las estrellas, nos tomamos un tiempo de retrospección, y las respuestas vienen con mayor claridad. La lucha ya quedó atrás, es “mi tiempo”, son tiempos más espaciados, sin tantos apuros y donde se comienza a poner en práctica el “conócete a ti mismo y conocerás el universo”.
En los Misterios Eleusinos (misterios de iniciación) existían diferentes pasajes llamados de purificación, de coronación y finalmente de unión. En los primeros se invocaban a los dioses purificadores: uno de ellos era Asclepios (“El Sanador”) y, no en vano, su imagen representa a un hombre sosteniendo una vara con una serpiente enroscada.
Hoy podemos decir que con los tiempos que corren la purificación viene en el hacer la acción, lo que ellos llamaban “el sagrado oficio”, que no es nada más ni nada menos que el “sacrificio”. Uno, de esa manera, se hace a fuego lento en la vida y se prepara a lo que hoy diríamos “El servicio”. En el caso de un rey, por ejemplo, el servicio a su pueblo y no ser servido por él.
Beso de Aragon y Arwen
Beso de Aragon y Arwen
Luego se encuentra el tiempo de coronación, como ceremonia en la que se ha llegado a la cima en pleno estado de conciencia, y donde las pruebas del destino lo han llevado a ser un hombre apto para dirigir a su pueblo. Por último, hallamos el tiempo de unión, siempre representado por el símbolo del hombre y la mujer. Esta metáfora la podemos ver cuando el príncipe besa a la princesa o cuando se une a ella en casamiento. Casi todas las niñas en realidad sueñan con esto, con encontrar a su príncipe azul y llevar una vida de princesa, donde las penurias no existen y todo es mágico. Quizás ellas, por estar más cerca de ese paraíso perdido, de esa felicidad dejada poco tiempo atrás, recuerdan que en el otro plano, en ese donde las formas no existen, Alma y Espíritu son uno.
Como siempre, les dejo una imagen que vale más que mil palabras. Comparto la coronación de Aragorn en «El Señor de los Anillos – El retorno del rey».

Un comentario de “¿Coronación o iniciación?

  1. Monica dice:

    Excelente!!!
    Me sugiere preguntarme: cuántas coronaciones/iniciaciones pasamos y a veces ni las advertimos, o no la valoramos suficientemente?, todos somos reyes y reinas de nuestras vidas, o al menos intentemoslo!!
    Gracias,

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