Relámpagos, viento y truenos se apropiaron del escenario porteño durante la última hora del 1° de febrero de 2013. Luego de tanto desearla, llegó la lluvia a nuestra ciudad, pero el alerta naranja continúa.
Ola de calorPor la tarde, la sensación térmica llegó a los 41° y la temperatura casi a los 37. A pesar de la lluvia, el Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el alerta naranja para la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, sigue.
¿Qué significa «alerta naranja»?
En nuestro país hay cuatro niveles básicos que miden el riesgo meteorológico: los días en los que no lo hay, se habla de alerta «verde». Si hay alerta «amarillo» significa que debemos tener precaución, es una llamada de atención para la población ante temperaturas elevadas, en cambio, cuando hay alerta «naranja» hay altas probabilidades de que se produzcan fenómenos meteorológicos excepcionales, durante los cuales la mortalidad diaria de la población de riesgo es de moderado a alto y puede oscilar entre el 30 y 60%. Ante un alerta naranja, el Ministerio de Salud recomienda tomar ciertos recaudos cuando las temperaturas superan los 30 grados. El nivel más alto de riesgo meteorológico es el «rojo», en el cual pueden ocurrir fenómenos meteorológicos extremadamente intensos y poco comunes. Por suerte, a esta situación aún no hemos llegado.

Foto: www.aic.gov.ar
Foto: www.aic.gov.ar
Retomo el alerta naranja: no tenemos que tener miedo a esta situación, pero sí debemos poner manos a la obra. Cuando las temperaturas sobrepasan los 30 grados, los que más sufren son los bebés, niños, ancianos y/o enfermos crónicos. Para sobrellevarlo, debemos estar bien hidratados, tomar mucho líquido en forma frecuente: lo mejor es no tomar alcohol ni bebidas calientes o muy dulces. También hay que comer liviano (preferentemente frutas y verduras), usar cremas con filtros solares con factor 15 o más, vestir ropa liviana (cuanto más claros sean los colores, mas rechazarán los rayos del sol). Lo ideal es no asistir a actos públicos ni a lugares sin ventilación y no realizar ejercicios físicos en ambientes que no estén acondicionados para tal fin.
NiñosA los niños pequeños y bebes también hay que hidratarlos permanentemente: si son lactantes, darles el pecho con mayor frecuencia, brindarles agua fresca, mantenerlos en lugares ventilados y ducharlos o mojarlos con frecuencia.
Por ultimo, debemos cuidarnos y estar atentos para no llegar sufrir un «golpe de calor». Si la temperatura corporal es de 39 grados o superior, si aparecen síntomas de agitación, dolores de cabeza, desorientación, vértigo, convulsiones o perdida de conocimiento, hay que actuar rápido: llamar a un servicio de emergencias, ventilar el ambiente e hidratar a la persona afectada.
Es importante tener presente que si estás con alguien que sufre un golpe de calor, sepas que no hay que automedicarse ni ingerir sal para levantar la presión, porque si se trata de una persona hipertensa (que sufre de presión alta), puede correr el riesgo de tener un «pico de presión»y empeorar su condición.
No solo se trata de cuidarse a uno mismo, sino también de cuidar a quienes tenemos cerca, de cuidarnos entre todos.

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