Brasil, una de las economías más fuertes de Latinoamérica y que hasta antes de la pandemia registraba favoritismo de su población por las decisiones y medidas de Jair Bolsonaro, su presidente, durante la llegada del COVID-19 sorprende por su manejo ante la crisis.

El Ministerio de Salud reportó este lunes 113 nuevas muertes a causa del virus, y lleva el total del país a 2.575, con creces la mayor en toda América Latina. Sin embargo, las autoridades debieron corregir la cantidad horas después y aseguran que la cifra que hubiera representado un importante salto se debió a un error de tipeo a la hora de contabilizar los datos de Sao Paulo: se indicó que había 1.307 muertes, cuando en realidad hay 1.037.

Grupos de manifestantes, simpatizantes de Bolsonaro, se concentraron en Brasilia este lunes para pedir por una intervención militar y el cierre del Congreso. A pesar de incumplir las medidas de aislamiento para detener el avance del coronavirus, el presidente ultraderechista, Jair Bolsonaro, decidió acercarse a sus seguidores y apoyar la manifestación. Desafió las medidas que toda Latinoamérica sigue a rajatabla y el mandatario se burló del virus y, con su actitud, invita a los brasileños a seguir con sus labores. “Todos en Brasil tienen que entender que están sometidos a la voluntad del pueblo brasileño”, afirmó.

¿Qué te pasa, Bolivia?

El ministro de Economía del gobierno de facto, José Luis Parada, anunció que el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgó a Bolivia un crédito por 320 millones de dólares para afrontar el gasto derivado de las medidas adoptadas para afrontar la crisis del COVID-19. En este país se registran 598 casos, 527 confirmados y 34 muertos por coronavirus. El expresidente Evo Morales afirmó vía Twitter que “el gobierno de facto recurrió al FMI por un crédito que condiciona aplicar flexibilización laboral, achicamiento del Estado y privatización de servicios”.

El expresidente también denuncia la criminalización de cuatro pobladores de Villa Tunari arrestados en Chuquisaca, donde habían llegado –según sus explicaciones– para repartir alimentos a gente necesitada el pasado día 19 de abril. Las cuatro personas movilizaban 74 trailers con fruta a diferentes regiones del país pensando en las familias más humildes y afectadas.

Estados Unidos, economía y muerte

En medio de una crisis mundial sin precedentes, el barril de petróleo en los Estados Unidos se desplomó un 300% y el 20 de abril, por primera vez en la historia, cerró a precio negativo: -35 dólares, lo que implica que el mercado le paga a quienes quieran comprar crudo en la bolsa de Chicago. El barril Brent, que se utiliza de referencia en el resto del mundo, se derrumbó un 7% y cerró a 26 dólares. Este es un golpe fuerte en la economía estadounidense, que también encabeza el número de decesos por COVID-19. Hasta el momento, el gigante del norte registró 794.297 casos positivos totales, 679.323 activos y 42.564 muertos por el virus.

Por su parte, el presidente Donald Trump acordó con los Estados de Canadá y México extender el cierre de fronteras por 30 días. Sin embargo, presiona a los distintos gobernadores para flexibilizar las medidas de aislamiento y reabrir la economía. En los últimos días, el Estado republicano de Florida autorizó la reapertura de las playas y Texas comenzó el lunes una semana de reaperturas lentas, con parques estatales. Sin embargo, en New York el gobernador Andrew Cuomo se manifestó en contra de flexibilizar las medidas de aislamiento debido a ser el más afectado por el coronavirus.