En la Sección Trayectorias se exhibió «I’m Curious Johnny» de Julien Temple. El nombre del título del documental alude a Johnny Pigozzi, un excéntrico millonario que llegó a trabajar en algunas películas norteamericanas, y nos ofrece un racconto de su vida, siempre narrado en off, comenzando por su infancia, su padre que llegó a tener un próspero negocio en la industria automotriz con la marca SIMCA, la construcción de su imperio, sus amistades femeninas con quienes compartió más de una aventura, su otro yo, con quien dialoga mediante la duplicidad de imágenes, su presente y sus esperanzas.
El film luce algo peculiar, como su protagonista y, tal vez, su alcance termine siendo muy limitado por el escaso atractivo que despierta su protagonista. Sí se resaltan sus aficiones tales como haber sido pionero en las selfies de celebrities en los 70s y la colección de obras de arte africano.
En esas fiestas a las que asistía (y de las que luego dejaría registro fotográfico) se aprecian las presencias de Michael Douglas, Mick Jagger, Martha Stewart y Dianne Von Furstenberg, entre otros.
También de la Sección Trayectorias se pudo ver «My Wife Cries», la última película de Angela Schanelec, presentada en el último Berlín (y de la que anteriormente se exhibiera en nuestro país en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata el film «I Was at home But…» en 2019).
Schanelec es una directora que se caracteriza por filmar con cámara fija, sin mucho movimiento por parte de sus actores. La conexión entre estos, generalmente, se da a través de parlamentos sin réplica, que suenan más a la exteriorización de reflexiones internas. En general, sus películas no provocan empatía en el espectador, salvo una pequeña elite y cierto sector de la crítica cinematográfica especializada. No hay emotividad en sus escenas (si bien cierta crítica la califica a esta como la más emotiva de sus realizaciones).
Resulta arduo intentar concentrarse en los largos parlamentos que profieren sus personajes y descifrar el sentido de su lenguaje como para luego disponer de un tiempo extra y seguir el contexto general de lo que su film propone.
Aún así, su búsqueda se centra en las crisis individuales que suelen chocar y empastar las crisis de pareja, el propósito de transcurrir, el dejarse atravesar por los acontecimientos demoledores de la contemporaneidad, la similitud de situaciones comparativas de toda una generación, la irreversibilidad de la existencia humana.
Con un tono completamente opuesto, y de la Sección Hacerse Grande se vio el film «Before the Bright Day» de Tsao Shi Han, que transcurre en el contexto de las primeras elecciones directas en Taiwán. Los dirigentes de la República Popular ven en la isla a la antigua República de China, contraria a sus ideales comunistas, y vislumbran ante este periodo de transición una nueva oportunidad de unión territorial, amenazando con el lanzamiento de misiles si no acceden a sus demandas. Es allí donde se inicia el punto de partida de la vida de Chou, un estudiante de secundaria.
Es esa precariedad identitaria lo que lo asemeja a la debilidad institucional de su nación, a su periodo incipiente, como también lo es el proceso de madurez de su protagonista.
Su búsqueda de ideales en un mundo que pareciera no pertenecerle o que, por lo menos cuenta con la oposición de su familia biológica, sus deseos de emancipación económica, el rechazo a los métodos represivos escolares, en definitiva, su reconciliación más adulta con su padre marca el logro de la independencia interna, la institucionalidad deseada para el país, y todo ello coronado con la presencia de un búfalo que representa la unidad y la vida.
En Noches Especiales, de Nicanor Loreti se vio «Lu & Pau», una especie de «Thelma & Louise» argentina con la presencia de Lorena Vega y Jazmín Stuart, quienes se enfrentarán a la contingencia de que Jessi (la amiga de la primera y hermana de la segunda) irá presa por 15 años y no queda otra alternativa más que la de conseguir el dinero para coimear al fiscal que lleva la causa. No hay otra manera que conseguir el dinero a través del asalto a una financiera, plan que ambas están dispuestas a ejecutar.
Lo que sigue es una sucesión de acciones cargadas de ritmo, violencia, robo de agendas, y un perfecto contrapunto de opuestos en esta buddy movie femenina que sincera el lenguaje y valoriza la honestidad.
También en Noches Especiales se vio «Los Bobos» de Sofía Jallinsky y Basovih Marinaro, narrada en clave de comedia grotesca sobre una organización familiar que se dedica a proveer electricidad para generar en quienes la reciben incapacidad mental. Sin tantos eufemismos, una sesión de picana por contrato para estupidizar a un ser molesto. La presión es tan fuerte que provoca cuestionamientos y redefinición de lealtades en algunos de sus miembros.
La lectura política es ineludible e imposible no asociar estas viles acciones con las torturas llevadas a cabo en los campos de concentración clandestinos que funcionaron en nuestro país en la década del 70, muchos de cuyos ejecutores juzgados por crímenes de lesa humanidad gozan de una inmerecida y oprobiosa prisión domiciliaria.
Otra lectura igualmente válida podría identificar a estos seres con el actual gobierno, la necesidad de idiotizar a la gente a cualquier precio a cambio de buenos dividendos provistos por el país del Norte.
La película es la tercera de la dupla, se presentó en el Festival de Gijón, y está dedicada a la memoria de Fran Gayo, crítico y programador de Espanoramas en los últimos años.
En la Sección Nocturna se presentó «Bajo tus Pies», un proyecto largamente acariciado por su director Cristian Bernard, y que tardó muchos años en ver la luz, ya que inicialmente iba a ser financiado por Warner Bros., la que condicionó la realización a la contratación de determinada figura femenina que presentaba siempre problemas de agenda a la hora de ser convocada, por lo que finalmente se buscaron otras fuentes de financiación y apareció Maribel Verdú en el horizonte interpretativo.
La historia parte de la búsqueda de un departamento para alquilar en Bilbao, con ciertas condiciones para que Isabel (Verdú) y sus hijos se instalen y, poco a poco, van surgiendo situaciones de terror con voces de espíritus que se filtran por los ductos de aireación del piso.
El film le rinde homenaje a los de Steven Spielberg («Something Evil»), Stanley Kubrick («El resplandor»), Roman Polanski («El Bebé de Rosemary») y también Alex de la Iglesia con «La Comunidad». La dirección de fotografía y el sonido son de una gran calidad. «Bajo tus Pies» surgió de un hecho real vivido por su director.
De Competencia Internacional se vio «Los Vencedores» de Pablo Aparo, Gran Premio de la Ciudad de Buenos Aires, rodado en las Islas Malvinas, en una travesía que realizara el director para establecer contacto con los lugareños.
No es reconciliación lo que ofrece Aparo con su mirada sino establecer una comprensión de cuál es el discurso actual de los kelpers, su punto de vista, sus reclamos, su reivindicación.
El documental va virando su punto de vista a la conexión de amistad que se establece entre el director y Matt, un irlandés que pasa del rechazo más absoluto a la incondicionalidad más emotiva, dejando entrever que se comparten conceptos similares entre los diferentes ciudadanos por el rechazo a la dictadura cívico militar, por la crítica al destrato que el ejército argentino prodigaba a sus conscriptos.
Entre las decisiones gubernamentales de ambos países están los habitantes que tienen un modo diferente de pensar, y es ello justamente lo que se intenta rescatar. Si hay algo que «Los Vencedores» no tiene es la calificación de ser una película dogmática.
Finalmente, de Competencia Argentina, «Emi» de Ezequiel Erriquez Mena, sobre la búsqueda de identidad del joven que da título al film (brillante trabajo de Benicio Mutti Spinetta), que vive en los suburbios con sus padres adoptivos y encuentra trabajo en un taller de motos en un barrio obrero.
Si hay algo que merece destacarse en este film, de una sensibilidad absoluta y actuaciones comprometidas, es la dirección abrazadora que contuvo a todos los personajes permitiendo que cada uno de ellos ejerciera su posición desde una soltura conmovedora.
El guion inteligente, que deliberadamente evita caer en el golpe bajo, en el subrayado y en la explicación banal, pulsa con sencillez los resortes del relato a la vez que desde una doble lectura y significado del mismo, le otorga una dimensión adicional a lo que se cuenta.
Cada pequeño detalle anticipa la acción siguiente, pero no desde lo discursivo sino adoptando innumerables recursos cinematográficos. «Emi» obtuvo el premio de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina (ACCA) al mejor film en competencia.
Hasta el próximo festival.