«La información de lo que está sucediendo en otra parte, llamada ‘noticia’, destaca los conflictos y la violencia -‘si hay sangre, va en cabeza’, reza la vetusta directriz de la prensa sensacionalista y de los programas de noticias que emiten titulares las 24 horas a los que se responde con indignación, compasión, excitación o aprobación, mientras cada miseria se exhibe ante la vista». Esta cita de la literata Susang Sontag en su libro «Ante el dolor de los demás» es, sin duda, una verdad que se traslada ahora a las redes sociales y nuestra comunicación cada vez más virtual. Sin embargo, parece necesaria en un continente con monopolio de comunicación.

Son las redes sociales el espacio que se utiliza para denunciar crímenes, asesinatos y otras violaciones a los derechos humanos en países con una fuerte presencia de la política en los medios hegemónicos. Latinoamérica está luchando desde el confinamiento. Colombia y Guatemala salieron a las calles, su reclamo exige paz para el territorio, salud y educación. La respuesta fue represión.

En Colombia se realiza, desde el sábado 21, la segunda jornada del paro nacional en conmemoración al aniversario del asesinato, a manos de la policía, de Dilan Cruz, un joven de 18 años que protestaba contra las políticas del presidente ultraderechista Iván Duque. Hace un año, la población comenzó a rebelarse contra el gobierno hasta la llegada del COVID-19, que pareció serle funcional, pero las protestas se reactivaron con el aumento de líderes sociales asesinados. El paro nacional se prolongará hasta el 25 de noviembre, con las principales demandas de una renta básica, intervención al sistema de salud, cese de la violencia y reactivación económica.

Mientras en la capital del país tenían lugar las marchas, en el Mango, un pequeño corregimiento de Argelia, Cauca, ocurría una masacre con 5 víctimas fatales. En un video que circula en redes sociales, se ve el momento en que algunas personas salen corriendo con varios heridos e, incluso, se ve cuando uno de ellos lleva el cuerpo de un hombre sobre sus hombros. En otra fotografía se ven tres cuerpos ubicados en el piso en Medicina Legal y uno en una mesa. Con crudeza en el audio, relatan la escena como parte de una realidad normalizada.

Entre las víctimas estaría Libio Chilito, un reconocido líder social que realizaba una actividad para recoger recursos y entregar regalos a los niños de la zona. Según el Instituto de Estudio para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), con esta ya son 75 masacres cometidas durante este año en el país y con el asesinato de Chilito ya 256 líderes asesinados.

En Guatemala, luego de la aprobación del presupuesto general para el año 2021, miles de personas se manifestaron en todo el territorio nacional. La jornada de protestas acabó con represión y heridos. El presupuesto aumentó los recursos para alimentos y vehículos para los diputados, se redujeron los fondos destinados al Procurador de los Derechos Humanos, al combate contra la desnutrición y a la salud, entre otros. Un grupo de ciudadanos irrumpió y quemó la sede del Congreso, exigiendo la renuncia del presidente Alejandro Giamattei.