Cristina Fernández de Kirchner, la presidente electa de la República Argentina hasta finalizar su mandato este año, finalmente se expresó este lunes mediante Cadena Nacional por la sospechosa muerte del fiscal Natalio Alberto Nisman, quien la había incriminado a través de los medios junto al canciller Héctor Timerman por encubrimiento en el caso que el mismo llevaba adelante para investigar el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), el cual tuvo en su poder durante casi diez años, sin lograr avances sustanciales.

Breve cronología de la muerte

Recordemos que Nisman había sido citado para el lunes 19 de enero por la Comisión de Legislación Penal (que preside Patricia Bullrich, con quien habló un par de veces el sábado, día previo a la tragedia) para hacer pública su denuncia en el Congreso y para ahondar con mayor detalle sobre lo mencionado por el fiscal. También es necesario aclarar que desde el oficialismo se instó para hacer pública y televisada la exposición, hecho que despertó fuertes críticas por parte del bloque opositor.

Entre las comunicaciones que mantuvo Nisman se citan varios chats y llamados telefónicos de periodistas del Grupo Clarín, Infobae y Perfil (todos medios opositores al gobierno), como Natasha Niebieskikwiat, Nicolás Wiñazki, Laureano Pérez Izquierdo y Damián Nabot. Luego de estas conversaciones y una consulta al vicepresidente de DAIA, Waldo Wolff, Diego Lagomarsino (amigo del fiscal) se acercó hasta su departamento en Puerto Madero para entregarle el arma calibre .22 que Nisman le pidió (según la declaración de este) y con la que perdió la vida el domingo 18 por un disparo sobre la sien, “sin distancia”, tal como declaró la fiscal que ahora lleva adelante la investigación, Viviana Fein.

Cada avance en la crónica de los hechos despierta un sinfín de interrogantes como, por ejemplo, por qué el fiscal pediría un arma prestada (un custodio manifestó que también le solicitó una) si tenía los derechos de portación de dos, a sabiendas del delito que implica tener un revólver sin los papeles necesarios.

El domingo a las 11 de la mañana, ante la falta de comunicación con sus 10 custodios, estos se pusieron en contacto con la madre del fiscal y, para obtener acceso al departamento, llamaron a un cerrajero. Al ingresar en la vivienda notaron que la puerta del baño estaba bloqueada y había sangre derramada por debajo de la puerta. Inmediatamente llamaron a un médico de Swiss Medical Group, quien se asomó (sí, tal como lo lees) para constatar que yacía el cuerpo sin vida del principal investigador en la causa AMIA.

Otro acto extraño en la maraña de sospechas es el por qué el secretario de Seguridad, Sergio Berni, se presentó en el lugar del hecho antes que el juez Manuel de Campos. Debido a esto, Berni será citado a declarar el 28 de enero, para detallar ante el Congreso su accionar en las horas más importantes para esclarecer un suceso de este tipo.

Mientras tanto, no se hace hincapié en el vínculo de Alberto Nisman y sus asiduos contactos con la Embajada de Estados Unidos y la Central de Inteligencia (CIA), o el silencio de Irán, principal favorecido en el no esclarecimiento del atentado a la AMIA. Recordemos que no aceptaron firmar el acuerdo con Argentina hasta tanto no se solicite bajar las alertas para evitar la detención internacional de los principales sospechosos, hecho que Nisman incluyó en la pobre denuncia publicada, en la que se basa en supuestos y toma como referencia y documento de apoyo un artículo periodístico de José Eliaschev del Diario Perfil, es decir, casi una nota de opinión en un medio opositor al gobierno. Un punto al que no se hace mención en las investigaciones relacionadas es que, en su momento y bajo la presidencia de Carlos Menem, cuando se intentó avanzar en el esclarecimiento apenas ocurrido el atentado a la AMIA, perdió la vida su hijo, Carlos “Junior”, en un atentado que nunca fue develado.

La investigación continúa y, como mencioné al principio de la nota, ya originó la primera decisión del gobierno: disolución de la Secretaría de Inteligencia del Estado y la formación de una Agencia Federal de Inteligencia en un plazo no prorrogable de 90 días para entrar en vigencia. A continuación describo algunos de los cambios.

De la SIDE a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI)

“Esta es una deuda de la democracia. Tal vez me toca a mí hacer la reforma. Hemos visto una suerte de calesita permanente de fiscales, jueces y medios de comunicación que, evidentemente, ha quedado descubierta y que hay que cortar de cuajo”, expresó la Presidente en Cadena Nacional. Asimismo, la nueva Agencia Federal tendrá un director y subdirector designados por el Poder Ejecutivo y aprobados por el Congreso.

Otra modificación sustancial es que la Procuración del Ministerio Público Fiscal, que no depende de ninguno de los tres poderes, tendrá a cargo el Sistema de Observaciones Judiciales que actualmente está bajo el Ejecutivo.

Además, cualquier funcionario que necesite de los servicios o precise en detalle contactar a la AFI, la única vía será la institucional, mediante directores. Asimismo, se crean los bancos de protección de datos y archivos de inteligencia para controlar el ingreso y salida de información en las bases de datos y archivos de inteligencia y garantizar que no se almacenen datos por motivos de fe religiosa, raza, acciones privadas u opinión política o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, de derechos humanos, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales o por la actividad lícita que desarrollen.
Finalmente, las penas para el incumplimiento de cualquiera de las normas irán desde 3 a 10 años (delitos no excarcelables), además de la creación de un nuevo delito para los funcionarios que o empleados que contacten a la Agencia por fuera de las vías institucionales.

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