«La Operación Filo Protector proseguirá hasta que se cumplan todos sus objetivos. Y esto puede tomar tiempo». Con esas palabras Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, se refirió en un comunicado este domingo a la continuidad del conflicto en la Franja de Gaza.
Sin treguas o diálogo entre israelíes o palestinos (ni hablar de la inacción de organismos internacionales tantas veces reclamada) a la vista para culminar con los ataques y el constante crecimiento en el número de víctimas civiles, ya se pueden ver las devastadoras consecuencias a largo plazo en la región. Basta con comprender que no se iniciará el ciclo lectivo para medio millón de niños y la educación queda relegada en pos de la supervivencia, ya que más de 200 escuelas fueron dañadas severamente y una veintena no podrán volver a ser utilizadas, además de que poco más de un centenar de estas se convirtieron en refugios para los cientos de miles de desplazados.
Al respecto, June Kunugi (representante especial de UNICEF en Palestina) expresó la preocupante situación actual y admitió que el bloqueo en Gaza imposibilita la llegada de materiales y la correspondiente reparación de las instalaciones para la formación de los chicos. En estos establecimientos, que en algún momento fueron centros de educación, hay actualmente aproximadamente 330.000 refugiados y casi un tercio de estos no tendrá vivienda alguna donde volver una vez acabado el conflicto.