La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que el empleo en Latinoamérica frenará su crecimiento sostenido en los últimos años. Según un reciente informe de la entidad, luego del 6,4% en 2021 y 4,9% el año pasado, en este 2023 las estimaciones ubican en 0,9% las perspectivas del mercado laboral global. Contrario al análisis global, donde más de 3 millones de personas perderán sus trabajos.

Asimismo, la tasa de desempleo en la región se consolidará en torno al 7%, mejor que el porcentaje prepandémico (8%) y en 2020 en el peor momento de la crisis sanitaria, cuando rozó el 10,2%. En cuanto al análisis mundial, se sitúa cercano al 5,8%. En cuanto a la informalidad, la pandemia incrementó la tasa a 53,7% de personas laboralmente activas que trabajan en negro.

De esta manera, la cantidad de personas empleadas en Latinoamérica este año pasarán de 315 a 317,5 millones y el próximo año las proyecciones datan una cifra superior a los 322 millones. OIT destaca que la desigualdad de género es motivo de preocupación, ya que en 2022 la población activa masculina empleada fue de 70% mientras que las mujeres tuvieron trabajos formales en solo el 46,5%, es decir, 183 millones de hombres frente a 132 millones.

Al respecto de la inflación, que en Argentina se acercó al 100% anual en 2022, a nivel global también es un problema a tener en cuenta y, según la OIT, cada vez más personas en la región serán empujadas a estar incluidas en los índices de pobreza. Otro inconveniente que va de la mano con las políticas de libre mercado y desregulación incluidas en el informe tienen relación a la reducción de los ingresos, que sufrieron notorias variaciones como consecuencia de la pandemia de COVID-19. «El menor ritmo del empleo a escala mundial significa que las pérdidas ocasionadas durante la crisis del coronavirus probablemente no se compensen antes de 2025», afirmó Richard Samans, director del Departamento de Investigación y coordinador del informe.

Déficit global de empleos

La organización subraya que surge un nuevo asunto que se desprende de las consecuencias psicológicas de la pandemia y de las nuevas estructuras familiares denominado déficit global de empleos. Este incluye personas que desean tener un trabajo y no salen a buscarlo por su estado de ánimo o porque tienen responsabilidades vinculares que no les permite realizar esta búsqueda. OIT estima que se trata de aproximadamente 63 millones de personas en esta situación.

Finalmente, el escenario para jóvenes menores de 24 años, el informe asegura que es tres veces más difícil conseguir empleo que para otros segmentos etáreos y «dos terceras partes de los jóvenes activos en el mundo carecen de las competencias básicas», por lo que el organismo hace un llamado de atención a gobiernos y otras entidades para invertir en formación y capacitación para este sector marginado.

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