El encanto visual de Las Chicas Superpoderosas

Los dibujos animados fueron y son una manifestación artística y de entretenimiento que interviene en la configuración cultural de una época, marcando a generaciones que, si se dedican al campo de lo estético, probablemente reinterpreten en su trabajo, de alguna u otra forma, los universos ficcionales vistos en su niñez.

El caso de «Las Chicas Superpoderosas» no es la excepción, ya que Craig McCraken, su creador, plasma las influencias visuales de personajes o dibujos animados de los 70, época en la que él era un niño.

McCraken creció viendo a los «Looney Tunes», «Mr. Magoo» (de United Productions of America), «Rocky and Bullwinkle» (de Jay Ward Producctions) y los dibujitos de Hanna Barbera. A los 12 años supo que la animación era para él, por lo que su pasión hacia el dibujo aumentó hasta llevarlo al Instituto Californiano de Artes (CalArts).

Cuando se graduó, fue contratado por Cartoon Network, donde trabajó en diferentes proyectos hasta que pudo concretar su ópera prima “Las Chicas Superpoderosas” (1998-2005). Gracias a su éxito, el caricaturista creó otras joyas de la animación como “Mansión Foster para amigos imaginarios” (2004-2009), “Galaxy Wander” (2013-2016) y, más recientemente para Netflix, “Kid Cosmic” (2021-2022).

En la actualidad, “Las Chicas Superpoderosas” continúan siendo una de las franquicias más queridas y disfrutadas por jóvenes y adultos. Aquí, algunas de las razones.

Características gráficas

En la serie se trabajan los fondos construidos a partir de figuras geométricas, bloques de color y líneas de contorno, generalmente, en tonos análogos, mientras que las siluetas de los elementos en el espacio pueden ser planas o poseer tridimensionalidad, dependiendo de la profundidad que se busque en el encuadre como, por ejemplo, si existe punto de fuga o no.

Cuando el dibujo es plano, se juega con la bidimensionalidad absoluta. No hay ningún tipo de detalle en la imagen que busque acercar o resaltar los objetos. Dando como resultado, un dibujo prácticamente infantil. Encantador.

Sin embargo, a pesar del uso de colores planos, se pueden observar algunos trazos más texturizados para crear cierta ruptura o dinamismo. Un rasgo que recuerda al coloreado hecho por los niños al dibujar.

Por otra parte, las líneas de los marcos de las puertas, ventanas y cuadros pueden ser anguladas, mientras que las ramas de los árboles, nubes y las montañas están hechas a partir de líneas más orgánicas y curvas.

En la vegetación también se pueden ver otro tipo de detalles como adornos de flores sin color, plasmados únicamente con líneas o superposiciones de la misma silueta, que tienen algunos grados de separación, para crear un efecto que rompe con las referencias reales de nuestro mundo y exalta el valor representativo y gráfico de una composición.

Es una serie que mantiene su vigencia y encanto no solo por los atributos visuales y la pureza de sus personajes sino porque, desde 1998 -año en el que se estrenó por Cartoon Network-, se convirtió en un símbolo del poder femenino y de las infancias, aunque su creador Craig McCraken no haya pensado en ello. Su idea, dicha por él mismo en una entrevista a Entertainment Weekly, era “desarrollar un proyecto con un buen concepto”… y vaya que lo hizo.

Vínculos estéticos

Existe una clara relación entre el estilo de fondos y tipografías utilizadas en la serie con los recursos visuales aplicados en el diseño publicitario de profesionales como Paul Rand, considerado el padre del diseño gráfico moderno. Además, «Las Chicas Superpoderosas» también tienen semejanzas en el estilo de ambientes sofisticados de caricaturas como «The Jetsons» e, incluso, un claro homenaje a personajes de Hanna Barbera como «Paw Rugg».

Además de utilizar otras referencias televisivas como la serie “Batman” de los 60, protagonizada por Adam West, o las películas japonesas del género Tokusatsu, en donde enormes monstruos invaden ciudades para destruirlas. Un cóctel irresistible.

No solo heroínas, también niñas

Aunque gran parte del dibujo animado se basa en la lucha de las pequeñas, Bombón, Burbuja y Bellota contra las fuerzas del mal (ya sea enfrentando a su archienemigo Mojojojo, la Banda Gangrena, Princesa, Sedusa, Peludito, Él o, incluso, la inofensiva Banda Ameba, todos geniales), las protagonistas también tienen tiempo para aprender a vivir como ciudadanas “normales” en Saltadilla y lidiar con los problemas cotidianos. Algo que -sin ánimos de ser moralista- refuerza valores positivos en los espectadores, mostrando un lado mucho más humano de las indestructibles niñas.

Por estas, y por muchas otras razones que no alcanza el espacio para mencionar aquí, «Las Chicas Superpoderosas» continuarán siendo un referente indiscutible en los programas de animación estadounidense que inspiran y entretienen con sus bien logradas gráficas, diseño de personajes, guiones y principios éticos.

El amor de las tres hermanas por su ciudad, hacia el carismático Profesor Utonio (su padre y creador) y entre ellas mismas, son más que suficientes para ganarse un lugar en nuestros corazones. De manera que, si todavía no la viste, estás en el contexto perfecto para hacerlo. Definitivamente, necesitamos que, como diría el narrador: «Una vez más, todo esté a salvo, gracias a ¡Las Chicas Superpoderosas!».