El Golem: nuestro amo juega al esclavo

El Golem es una figura mítica de la tradición judía y desde la novela del austriaco Gustav Merinyk, “Der Golem” en 1915, estuvo siempre presente en la cultura popular, por supuesto el cine no escapa a estas interpretaciones.

Más de cien años han pasado desde su publicación y no deja de ser objeto de múltiples miradas. Puede decirse hoy que El Golem, es predecesor de la Inteligencia Artificial (IA) y se convirtió en símbolo de la vanidad humana como así también uno de sus mayores temores.

Una de las películas principales es el clásico de culto “El Golem: Cómo vino al mundo” es la versión de Wegener de 1920, constituye unas de las primeras películas de terror, y es un clásico del cine expresionista. «El Golem: cómo vino al Mundo” del año 1920 dirigida y protagonizada por Paul Wegener adapta la leyenda judía del siglo XVI sobre un gigante de arcilla creado por el rabino para proteger el gueto de Praga, la película pone en esa escena esa fragilidad humana de querer controlar la vida con una de las estéticas más lúgubres e inspiradoras de la historia del cine.

En la Alemania de posguerra, donde todo era angustia y dolor y las vistas eran de una ciudad gris, con habitantes mutilados y sin futuro, sirvió de escenario propicio para la creación de una de las estéticas más importantes del siglo XX, el expresionismo; el expresionismo se caracteriza por ser una subjetividad dramática en su visión del mundo con personajes atormentados y una visión trágica del mundo. Su director nos muestra cómo la inevitable pulsión de vida, el hombre busca mediante la ciencia, la fe o la alquimia encontrar la grieta de superación y la esperanza, pero como era de esperarse esta película no es un canto a la vida, sino que es una absurda y siniestra representación del poder del hombre, creando un monstruo a quien puede manipular a su antojo. Con la creación de una masa inerte que solo responde a las órdenes de su amo, sin voluntad ni conciencia.  La película es su transposición de la novela de Merinyk y sienta las bases para toda la estructura del cine de terror venidero.

“Golem” de 1980, del director polaco Pior Szulkin más cerca en la actualidad, en tono de ciencia ficción distópica brinda otra mirada sobre el mismo mito, en este caso la vuelta de tuerca es que el Golem, es aquí un clon, un autómata, quien tiene una vida permanente vigilada por científicos y llega al punto de el mismo cuestionarse su existencia. Película oscura, claustrofobia de carácter expresionista también, interpela al espectador con la cuestión ¿qué pasa si los monstruos se rebelan? la ciencia y la fe otra vez en debate, en una película menor pero no por eso menos asfixiante y desoladora. Su director Szulkin nos muestra una sociedad totalitaria, permanentemente controlada y sin alma, en donde la figura del Golem, como sinónimo de destrucción y autodestrucción funciona perfectamente como metáfora del devenir del tiempo.

Otra película más  cercana en el tiempo  del año 2018  de los israelitas Doron y Yoav Paz, que habían dirigido ya “Jeruzalem”, película del año 2015, en donde también ponían el acento en cuestionamientos  religiosos sientan un precedente para  lo que sería su película posterior  “Golem, la leyenda” en esta película  muestran  su mirada sobre el universo del Golem, se diferencia de las demás por varios motivos en principio se acerca más al folk horror o al terror psicológico , dejando de lado la ciencia ficción pura y dura.  “En Golem, la leyenda” seguimos la historia de Hanna, su protagonista, ambientada  en el siglo XVII, quien invoca a una criatura  sobrenatural para defender a su comunidad que es amenazada por pueblos enemigos, en esta película a diferencia de las anteriores, la creadora es una mujer que también utilizando  un conjuro de la cábala judía crea un Golem, en este caso en el cuerpo de un niño de apariencia ingenua pero que representa el mal,  una película  que utiliza el gore como recurso, y en la que en más de una oportunidad, el  tono del personaje de Hanna recuerda a Tomasin de la película “La bruja” de  Robert Eggers, discutiendo temas como la maternidad , los mandatos religiosos  y la venganza.

Podría decirse que todo lo que rodea al mito del Golem supone un cuestionamiento ético y estético. Del mito del hombre de barro, al gigante monstruoso, pasando por un autómata y al niño sin alma, diferentes miradas de un mismo monstruo creado por el hombre.  La ciencia y el ocultismo como tópicos centrales que excitan la mente de los hombres a la hora de sentirse divinos.

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