Esta semana se sumó a la plataforma de CINEAR la película «Giro de ases» dirigida por Sebastián Tabany y Fernando Díaz, en la que Juan Grandinetti interpreta a un joven cartomago en una historia de amor y magia con muchas ideas y una pobre ejecución.

La película comienza con un niño pequeño que intercambia su robot de juguete con una amiga por un mazo de cartas antiguas de baraja francesa. Es ese encuentro fortuito con los naipes el que va a marcar su camino para siempre. La escena es muy luminosa y blanquecina, de una ternura infantil que se refuerza con los créditos iniciales que la suceden, compuestos de una música tintineante e ilustraciones que anticipan una película sobre magia y aventuras.

Luego de los créditos iniciales, un fundido nos introduce a una escena sexual entre Martín (Juan Grandinetti) y una chica, pero inmediatamente después vamos a ver la ruptura de esta pareja. Esta secuencia apura algo de información básica para tener en cuenta en lo que vendrá: por un lado, que nuestro protagonista tiene el corazón roto y, por otra parte, lo vemos con los naipes en la mano totalmente fuera de contexto, por lo que podemos interpretar que desde ese momento en su infancia se aferró a ellos de una forma particular. Luego nos vamos al Casino Buenos Aires donde trabaja como crupier. Todos estos elementos y personajes que se incorporan se superponen con otro tono y la película va a quedar así, con una articulación fallida entre un registro adulto e infantil.

La idea es que Martín (Juan Grandinetti) es un cartomago que va a enamorarse de Sofía (Carolina Kopelioff) y esto va a cambiar su forma de hacer magia. El carácter lúdico del juego con las cartas queda totalmente deslucido puesto que demandan una destreza muy fina en la manipulación de los naipes que Juan Grandinetti no tiene, los movimientos que realiza son lentos y casi no hay planos detalle de la acción en las manos, que sería fundamental. En la misma línea, Grandinetti carece tanto de expresividad que necesita el refuerzo musical constante que indique lo que se supone que está sintiendo, como en la escena que se enamora a primera vista. Merecen ser destacados los personajes periféricos como los que interpretan Lautaro Delgado Tymruk y Thelma Fardín, que colaboran para subir el nivel del cast.