Entre el aislamiento de Alberto Fernández, la empatía de Nicolás Kreplak, la solidaridad de Hugo Moyano y la indescriptible conciencia social de Soledad Acuña, compartimos el resumen semanal con lo mejor y peor de la política argentina.

Noticias de la Gorra

Por decisión del Gobierno, se acabó el tema de las vacaciones caribeñas de la titular del PAMI, Luana Volnovich, junto con su segundo a cargo, y la resolución fue “acá no pasó nada”. Por más que el Presidente les pida que se queden a veranear acá, si sos de La Cámpora podés hacer lo que se te cante el culo. Creemos que Alberto Fernández ya estaría teniendo el mismo poder de decisión que Fernando De la Rúa en 2001.

Por otro lado, el Senado sufrió un ataque cibernético y fueron hackeados gran cantidad de archivos que aún no develaron. Dejanos dudar de la existencia de un hacker y pasar a lo más simple: un pelotudo volcó gaseosa en el servidor y la cagó. Siempre suelen ser las respuestas más sencillas.

A partir de ahora, los currículum vitae que reciban las empresas no deberán incluir foto, nombre, edad, género ni dirección. Es decir, todo muy inclusivo, pero las empresas van a jugar a la ruleta rusa cada vez que necesiten a alguien. El paso siguiente es que la entrevista sea en un cuarto oscuro con los ojos vendados.

El dirigente sindical Hugo Moyano salió del ostracismo para dejarnos una frase memorable: “Me podría haber jubilado hace 30 años pero seguí trabajando… y le ahorré millones y millones al Estado”. Ponemos en duda casi todo tu concepto, porque para jubilarse hay que laburar, la rosca y los aprietes no se si aportan en ANSES y lo de los millones ahorrados habría que compararlo contra los sobres que le pasaron los gobiernos para tenerlo de sus lados.

Otro que salió a traernos luz con sus dichos en medio de esta tercera ola de pandemia fue el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, al decir que “no tiene sentido seguir haciendo conteo diario de casos de COVID-19”. Claro, porque siguiendo la línea de pensamiento kirchnerista estaríamos estigmatizando a los enfermos. El próximo paso sería dejar de testear, porque si no testeamos no hay casos y los números de enfermos bajarían significativamente (insertar meme del negrito con el dedo en la frente).

Como la boludez verbal no solo afecta a una línea política sino a toda la clase dirigencial, otra que nos inundó con su profunda apatía social fue la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, cuando dijo que “no tiene sentido buscar a los chicos que abandonaron la escuela, porque la mayoría debe estar en los pasillos de una villa o metido en el narcotráfico”. No deja de ser cierto, pero lo que es más cierto es que le chupa un huevo que vuelvan a las escuelas.

Volviendo al mundo coronavirus, el que finalmente cayó después de romper tanto las pelotas chupando picaportes fue el diputado liberal Javier Milei, que se contagió y no pudo viajar a Miami a dar sus charlas. Qué cagada, justo después de haber rifado su sueldo. Ojalá se recupere pronto, si no vamos a ver si el sueldo de febrero lo entrega.

Otro al que guardaron por las dudas es al presidente Alberto que, nuevamente, está aislado por contacto estrecho con una empleada de Casa Rosada, o sea que va a estar una semanita mandándose cagadas por Zoom.

¿Pensaste que ómicron era el fin del camino? Bueno, parece que no, ahora se viene la flurona, una mutación entre la gripe y el coronavirus que ya tiene su primer caso en Santa Fe. Ya fue, loco, que salga una variante que nos mate a todos porque así no se puede.

Finalmente, desde acá felicitamos a la barra brava de Independiente, que se postula como nueva fuerza de seguridad que contratará Patricia Bullrich si vuelve al Ministerio de Seguridad, ya que rápidamente desalojaron un piquete en la autopista Buenos Aires – La Plata. Lo hicieron charlando y a los tiros, como para reforzar ideas.

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