El mundo se puso raro

A un mes de las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO), el peronismo come pochoclo desde la platea apreciando el maravilloso espectáculo que nos da la oposición, tirándose mierda y destapando curros varios.

En Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta se tiran con todas las fake news que se le cruzan para tratar de instalar la inutilidad del otro. «Pato», durante la última semana, tiró que el 50% de los universitarios son inmigrantes que les sacan el lugar a los argentinos, y después criticó el accionar de la Policía de Ciudad ante los piquetes en la Avenida 9 de Julio.

Desde el partido le salieron al cruce avisándole muy diplomáticamente que “le informaron mal” y solo faltó que le digan «no seas tan pelotuda».

El que mostró estar un poquito más hinchado las pelotas fue el jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires, Felipe Miguel, que «cargó el chumbo» y le disparó a la «Piba»: “Terminá con el oportunismo electoral. Fuiste ministra de Seguridad Nacional y no se levantaron los piquetes». La escuchamos a ella misma decir que cuando es mucha gente no se puede hacer mucho. Muy buena esa teoría, que se puede aplicar a la función pública: donde hay mucha gente no se hace mucho.

El que también nos está dando de comer de lo lindo es Javier Milei, al que parece que se le está dando vuelta la tortilla mediática y le sueltan la mano por todos lados. A lo de «voltearse» a la hermana y dormir con los perros, ahora se suman denuncias por ofrecer cargos a cambio de 50 lucas verdes para financiar la campaña.

Para aclarar la cosa, el deforestado libertario mandó un video diciendo que “en este espacio se queda el que viene a poner”. Es decir, la hermana se queda y los perros por hora también.

La justicia electoral, ante semejante pelotudez humana, no tuvo otra que iniciar una investigación y empezar a citar a los testigos. Ojo si la Justicia llega a darse cuenta de que los partidos políticos y los cargos en Argentina se consiguen con guita en negro de empresarios, nadie lo hubiera imaginado, porque siempre supuse que se llegaba por una honorable carrera política.

Otro que salió con una declaración media rara fue Leandro Santoro, quien dijo: “Soy hijo adoptivo del peronismo”. No, chango, sos un veleta que vio que la Unión Cívica Radical (UCR) murió y te rajaste a ver si pegás un cargo.

En el peronismo se preparan para armar una linda fachada al mejor estilo “navidad con padres divorciados”, en la que Alberto Fernández y Cristina Kirchner se preparan para una fuerte foto de unidad en el lanzamiento de campaña. Dicen que es más creíble una foto de Adolf Hitler besando un niño judío.

Al que le dieron un premio consuelo después de dejarlo como un boludo es a Wado de Pedro, que finalmente será el jefe de campaña de Sergio Massa. Son muy «garcas» los políticos, pero siempre te encuentran un laburito si te inmolás por ellos.

El que la está pasando mal es el canciller Santiago Cafiero, que expuso sus dramas de hombre de a pie al decir: “A mí también me complica que la yerba Playadito valga una luca”. Por suerte, cobra su sueldo en dólares y puede sobrellevar este terrible dolor.

Por último, otro dramón de las elecciones es el paso al costado que tuvo que dar un referente de la justicia, claudicando ante el fervor popular, pero dando un ejemplo a la democracia casi como Evita. Va a ser un dolor no tener la chance de votar a Fernando Burlando, que se bajó de su candidatura a gobernador.