Desde este 15 de octubre, la plataforma Netflix sumará a su catálogo «Historia de lo oculto», la ópera prima de Cristian Ponce. Conversamos con el director para conocer más sobre esta película dentro del género fantástico nacional.

«Estoy muy contento y también muy ansioso. El público de los festivales está más acostumbrado a determinadas propuestas y no sé que va a pasar cuando la gente se canse de ver ‘El juego del calamar’ y, de pronto, se encuentre con ‘Historia de lo oculto'», así comienza a contarnos Cristian sus primeras sensaciones de cara al estreno.

La versión definitiva

Según las palabras de Cristian, la película tuvo múltiples ediciones para cada festival, incluso, hasta hace dos meses aún se estaba trabajando sobre el sonido. Por esto es que el estreno invita incluso a aquellas personas que ya la habían visto por otros medios a encontrarse con esta versión definitiva. «Hicimos cambios desde cosas muy grandes como que en el Festival de Sitges había una canción al final, pero luego nos dimos cuenta que si teníamos que pagar los derechos era más que todo el presupuesto de la película, y también cosas más pequeñas como la mezcla de sonido, nada cambia la historia».

Otra de las características de su trabajo es el carácter forzosamente independiente. «No producimos dentro del sistema porque no queremos sino porque no se ha dado todavía. Trabajamos con un presupuesto muy acotado, el ingreso de ‘La frecuencia Kirlian’ a Netflix nos hizo de un dinero y, una vez que cubrimos las deudas (porque pudimos resarcir a la gente que había participado de onda), vimos la plata que había quedado y decidimos hacer la película. Además hubo canjes, aportes y toda la gente que participó delante y detrás de cámara desinteresadamente».

Narrar y pensar en el presupuesto

«Hicimos la película sabiendo el presupuesto con el que contábamos. Por eso es esta película y no otra, por ejemplo, el 40% se desarrolla en un estudio de televisión porque era la manera más sencilla que se me ocurrió de contar algo y ahorrar dinero. De los guiones que he escrito este fue el más consciente del presupuesto, además, nos enfocamos en que el proyecto iba a ser para festivales y todo obedecía a eso sin dejar de ser funcional a la narrativa. Pensamos en cuestiones distinguibles, el blanco y negro, la relación de aspecto 4:3 y otros detalles».

A su vez, consultamos sobre los efectos especiales en estas condiciones de producción. «Los hice casi todos yo, salvo el tentáculo, que es como la toma del millón de dólares y es generada por computadora», nos cuenta Cristian. «Pero como la película responde a una estética de bajo presupuesto nos permitía resolver determinados efectos de manera poco vistosa, en ese sentido me inspiró mucho la tercera temporada de ‘Twin Peaks’, hay un par de efectos que están directamente tomados de ahí. En cuanto a lo que eran prótesis y maquillaje de algunas figuras y personajes, lo que buscamos fue mostrar muy poco, en el borde de los encuadres. Eso lo habíamos probado en ‘La frecuencia Kirlian’ y si el espectador ve poco, probablemente termine de armar la imagen en su cabeza y lo que se imagine sea algo mucho mejor de lo que podemos hacer nosotros».

Referencias lúdicas y estructurales

«Hay referencias lúdicas como la dirección Melian 4100, que es muy importante en la película y a su vez es la dirección de ‘El Manosanta’ de Alberto Olmedo. Hay otras referencias más estructurales como ‘Todos los hombres del presidente’, ‘El bebé de Rosemary’, ‘Salesman’, ‘La larga noche de Francisco Sanctis’ y ‘Hay unos tipos abajo’, estas últimas dos en el espectro de lo nacional porque son las películas más paranoicas de nuestro cine».

En un momento clave se menciona el libro «Las cosas que perdimos en el fuego» de la autora argentina Mariana Enríquez y, a propósito, Cristian afirma que «la referencia al libro fue súper lúdica, en una de las primeras versiones el libro al que se hacía referencia era ‘El mal menor’ de Charly Feiling, pero el título del de Mariana Enríquez me cerraba más porque tenemos estos personajes que desaparecen quemados. Hay un vínculo con lo que escribe ella que yo no lo termino de ver, yo siento que lo que pasa es que tanto ella desde su lugar como nosotros intentamos bajar los mitos o los conceptos del terror a lo más mundano posible. Imaginate que en esta película se está peleando por salvar a la humanidad de un aquelarre de brujos y todo se está resolviendo en el piso de un programa de televisión tipo ‘Tiempo nuevo'».

«También tratar de contar desde el costado y de darle la voz más argentina posible a esos personajes, que creo que cada vez pasa más en el cine de terror argentino, y por eso los resultados son cada vez mejores, como ‘Muere monstruo muere’ y ‘Al tercer día’. Creo que los guionistas y los directores lo tienen mucho más en mente. Hubo mucho tiempo en el que se decía que al público argentino no le gustaba el cine de terror argentino porque no se acostumbraba a la forma en la que se decían las cosas, y me parece que era un poco porque no se había llegado a hacer esta traducción y lo que el público escuchaba raro era porque realmente estaba raro».

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