11 años y 21 películas después, llega el esperado final de un ciclo para amantes del mundo del cómic con el estreno de “Avengers: Endgame”.

Las producciones cinematográficas de superhéroes muchas veces son el blanco fácil de los detractores del cine comercial, con argumentos válidos y en general certeros, ya que Marvel nos ofreció una y otra vez cintas prefabricadas con una fórmula efectiva que no sorprende a quienes tienen una mirada “europea” del cine y lo piensan lejos de la industria del entretenimiento.

Sin embargo, usar ese único criterio para desestimar el fenómeno popular también es como tapar el sol con las manos. El fenómeno existe y, como tal, merece ser analizado y valorado.

Venimos de “Avengers: Infinity War”, con un final devastador en el que Thanos (un villano espectacular), logra su objetivo de eliminar a la mitad del universo de un chasquido, motivado por lograr el equilibrio de las cosas. Las demás entregas del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) presentaron personajes y plantearon batallas más pequeñas para llegar a este momento, con la euforia de las escenas post créditos de cada película, que daban claves para descifrar todo lo que estaba por venir.

Decimos que Thanos es un villano espectacular porque lo mueve algo más grande que a cualquier otro del MCU: querer controlar el crecimiento demográfico de la forma más sádica en pos del equilibrio del universo, y es enormemente complejo. “Endgame” se encarga de desarrollar aún más a este personaje y se toma tres horas de extensión para ser todo lo que se espera de ella.

En cuanto a la estructura, esta vez la fórmula es cargar la trama de giros que nos dejan con la boca abierta, lo que provoca que la excitación se renueve constantemente. Además, viene con el humor más afilado que nunca para empacharnos con chistes excelentes como si no hubiera un mañana (y literalmente no lo hay).

Además del costado maravilloso, divertido y lleno de efectos especiales alucinantes, también hay un lado melancólico y con la conciencia de que este es un fin, por eso se toma el tiempo necesario para homenajear todo lo que se te ocurra y lo que no esperás: películas previas, personajes y hasta la música que, en algún momento, hizo inevitable moverse en la butaca.

Ni hablar de la épica, de la que poco se puede adelantar sin caer en el spoiler, pero sí se puede decir que la hay, mucha y muy imponente.

Lo que da vueltas en la cabeza de Los Vengadores es resolver, de alguna manera, el catastrófico desenlace de “Infinity War”, y esto es lo que se transforma en la gran misión de esta entrega. De acá en más todo sería spoiler. Sí podemos decir que es necesario haber hecho el recorrido de todas las películas anteriores para capturar cada momento, porque todo está conectado para cerrar ideas plantadas sutilmente desde el inicio hace más de una década atrás. Asimismo, podemos adelantar que cada personaje tiene un merecido momento de reivindicación y algunos hasta se transforman en emblemas.

Y acá es donde retomo lo dicho al comienzo y agrego: detractores abstenerse. Este es un mega evento del entretenimiento y está hecho para vivir una experiencia colectiva en salas repletas a pura carcajada, llanto y aplauso eufórico en momentos clave.

Sabemos que lo que completa a una película, sea cual sea, es el contacto con los públicos, y si como amantes del cine no nos emociona semejante amor y entrega que se manifiesta por este espectáculo, quizás algo no sabemos ver.

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