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La Mujer Maravilla: Linaje (2019)

Decidida a ayudar a los hombres, la Princesa Diana abandona la isla de Themyscira y se embarca en una peligrosa misión que la obligará a enfrentar a múltiples enemigos, aliados bajo el liderazgo de la cruel doctora Cyber.

Luego del éxito de “Batman: Hush”, pocos imaginaron que DC Comics deleitaría a su aférrima base de fans con otra gran película de animación en el año 2019. Sin embargo, “La Mujer Maravilla: Linaje” tuvo su estreno y las críticas elogiosas no tardaron en llegar. Resguardada como una de las representaciones más fieles de la heroína en pantalla, la película codirigida por Sam Liu y Justin Copeland se erige a partir de una fascinante historia de origen que, apelando a no pocas escenas de acción y con cierto aire melodramático muy bien logrado, da lugar a una película de acción tan entretenida como emotiva.

La casa de cera (2005)

Un grupo de jóvenes queda varado en un pueblo desolado cuya principal atracción es un museo de cera. Sin mucho que hacer, deciden entrar. Lo que ellos no saben es que allí perderán mucho más que un par de horas.
Libremente inspirada en el film de 1953 protagonizado por Vincent Price (que también era, a su vez, una suerte de remake de “Los crímenes del museo” de 1933), “La casa de cera” es una emocionante película de terror que, contra todo pronóstico y para sorpresa de muchos, resulta tan entretenida como aterradora. Como si se tratara de un episodio extendido y sumamente violento de “Scooby-Doo”, la ópera prima del realizador catalán Jaume Collet-Serra (“La huérfana”) abraza al subgénero del slasher y, con mucho humor y sin hacerle asco alguno al gore, da rienda suelta a su cruento relato de supervivencia, en el que sus protagonistas (entre ellos, Paris Hilton) harán lo que sea por evitar sumarse a la muestra permanente de esta espeluznante casa de cera.

Papá salió en viaje de negocios (1985)

Yugoslavia, años 50. Miki es enviado a prisión por comentar una caricatura sobre la ruptura de Tito con Stalin. Mientras su familia intenta sobrevivir a la pobreza, su hijo Malik cree que se ha ido de viaje de negocios.

Segundo largometraje dirigido para cine por el talentoso Emir Kusturica (“Gato negro, gato blanco”) -previamente, había dirigido tres largometrajes para la televisión y su ópera prima “¿Te acuerdas de Dolly Bell?” (1981)-. Desde el punto de vista de un niño de seis años, Kusturica reconstruye con detalle el clima político de Sarajevo en los años 50′. El autoritarismo, la burocracia comunista y la pobreza de la Yugoslavia de Josip Broz Tito, luego de su ruptura con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) de Stalin, se manifiestan en la crisis que atraviesa una familia cuando el padre es enviado a un campo de trabajo. Un drama familiar emotivo y desgarrador que, sin embargo, jamás renuncia al humor. Guionada por el poeta bosnio Abdulah Sidran, quien también había coescrito el guion de la ópera prima de Kusturica, la película recibió la Palma de Oro y el premio de la prensa cinematográfica en el festival de Cannes, y estuvo nominada al Oscar y al Globo de Oro como mejor película extranjera.

Viaje a Italia (1954)

Katherine y Alex viajan a Nápoles para vender la casa que heredaron de su tío Homer. Solos por primera vez en ocho años, descubren que son dos extraños y, poco a poco, su matrimonio comienza a resquebrajarse.

Un apasionado drama conyugal escrito y dirigido por Roberto Rossellini (“Roma, ciudad abierta”) y protagonizado por su entonces esposa y actriz fetiche Ingrid Bergman (“Tuyo es mi corazón”), junto a George Sanders (“La malvada”). En su “Alemania año cero” (1948), Rossellini se sirvió de una Berlín destruida como un poderoso marco poético para narrar una historia de pobreza y devastación social luego de la guerra. Aquí, el padre del neorrealismo lleva este recurso al plano íntimo y se apoya en el paisaje desolador de las ruinas de Pompeya enterradas por las cenizas, sus rincones secretos, sus catacumbas, y en la efervescencia del volcán Vesubio para narrar el derrumbamiento de la psiquis del personaje de Bergman. Por su potencia poética y su libertad narrativa -un registro que oscila entre la improvisación y lo planeado que provocó varios dolores de cabeza durante el rodaje-, la película se convirtió en una fuente de inspiración para los críticos de Cahiers du Cinéma y, por lo tanto, para la revolucionaria Nouvelle Vague de fines de los 50′.

A capa y espada (1946)

En plena Segunda Guerra Mundial y bajo la presión de los servicios de inteligencia norteamericanos, un profesor de física es enviado a Europa con el fin de localizar a un colega que fue secuestrado por los nazis.

Considerado el primer melodrama de posguerra en tratar los miedos de la Era Atómica, “A capa y espada” nació a partir del libro homónimo de Corey Ford y Alastair MacBain. Al igual que “13 rue Madeleine”, también estrenada en 1946, la película de Fritz Lang fue concebida como un homenaje a la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) y su importancia durante el desarrollo de la contienda en la Europa Nazi. Protagonizado por un destacable Gary Cooper (en un papel claramente inspirado por la figura de J. Robert Oppenheimer), el film además buscó servir como advertencia de los peligros de la carrera nuclear: sus guionistas, Albert Maltz y Ring Lardner Jr., incluyeron un final que -por su inquietante naturaleza (los científicos alemanes escapan con los planos de la bomba atómica)- acabó siendo descartado, y desencadenó no solo la persecución de Maltz y Lardner Jr. durante el macartismo sino también que “A capa y espada” fuese recibido como no mucho más que un thriller romántico ambientado durante la guerra, y no como el sugerente y comprometido drama que pretendió ser.

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