En la última década, 700 periodistas fueron asesinados por llevar información al público: en promedio, una muerte cada semana. En nueve de cada diez casos, los asesinos quedan impunes. La impunidad conduce a más asesinatos y, a menudo, es un síntoma de un empeoramiento de los conflictos y el colapso de la ley y los sistemas de Justicia. Según el Informe del Directorio General de la UNESCO de 2014 sobre la seguridad de los periodistas y el peligro de impunidad, en el mundo se sigue silenciando al periodismo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura declaró el 2 de noviembre como el Día Internacional para poner fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas (IDEI) en su 68° periodo de sesiones en 2013. La resolución instó a los Estados Miembros a implementar medidas definitivas que contrarresten la cultura actual de impunidad. La fecha fue elegida en conmemoración del asesinato de dos periodistas franceses en Malí el 2 de noviembre de 2013.

Nos siguen matando

Pese a este pedido de protección a periodistas, se siguen incrementando los casos de asesinatos. De acuerdo con la ONG Campaña Emblema de Prensa (PEC, por sus siglas en inglés) que se dedica a proteger a periodistas en peligro, 38 trabajadores de los medios de comunicación fueron asesinados en 20 países desde enero hasta finales de junio de este 2019.

Desde el punto de vista de la PEC, en Afganistán los grupos terroristas, y en México los grupos criminales, son los principales responsables del alto precio que pagan los trabajadores de los medios.

Para UNESCO, la impunidad daña a sociedades enteras al encubrir graves abusos contra los derechos humanos, corrupción y delincuencia. A los gobiernos, la sociedad civil, los medios de comunicación y todos los interesados ​​en defender el estado de derecho se les pide que se unan a los esfuerzos mundiales para poner fin a la impunidad.

Esta resolución histórica (IDEI) condena todos los ataques y la violencia contra periodistas y trabajadores de los medios. También insta a los Estados Miembros a hacer todo lo posible para prevenir la violencia contra periodistas y trabajadores de los medios de comunicación, para garantizar la rendición de cuentas, llevar ante la Justicia a los autores de delitos contra periodistas y trabajadores de los medios de comunicación, y garantizar que las víctimas tengan acceso a los recursos adecuados. Además, exhorta a los Estados a promover un entorno seguro y propicio para que los periodistas realicen su trabajo de manera independiente y sin interferencias indebidas.

El dolor de la impunidad

El énfasis en la impunidad de esta resolución se deriva de la preocupante situación de que, en la última década, más de 700 periodistas fueron asesinados por llevar noticias e información al público. Solo en 2014, el Director General de la UNESCO condenó el asesinato de 87 periodistas, trabajadores de los medios y productores de periodismo de interés público en las redes sociales. En 2012, el año más mortal para los periodistas, se condenaron 123 casos.

Según el Informe del Director General de la UNESCO de 2014  sobre la seguridad de los periodistas y el peligro de impunidad, menos del 7% de los 593 casos de asesinatos de periodistas entre 2006 y 2013 fueron resueltos. Una cuarta parte de estos casos se consideran “en curso” en referencia a sus continuas investigaciones sobre las diversas etapas del sistema judicial. En el 60% de los casos, no se proporcionó información sobre el proceso judicial a la UNESCO a pesar de las solicitudes del Director General al respecto.

Cuando los ataques contra periodistas permanecen impunes, se envía un mensaje muy negativo de que informar la “verdad vergonzosa” u “opiniones no deseadas” pondrá a la gente común en problemas. Además, la sociedad pierde confianza en su propio sistema judicial, que está destinado a proteger a todos de los ataques contra sus derechos. Los perpetradores de crímenes contra periodistas se sienten envalentonados cuando se dan cuenta de que pueden atacar a sus objetivos sin enfrentar la justicia.

La sociedad en su conjunto sufre de impunidad. El tipo de noticias que se “silencian” es exactamente el tipo que el público necesita saber. La información es esencial para tomar las mejores decisiones en sus vidas, ya sea económica, social o política. Este acceso a información confiable y de calidad es la piedra angular de la democracia, el buen gobierno y las instituciones efectivas.

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