A 11 meses de cumplir un siglo de vida los vagones La Brugeoise de la línea A de subterráneo fueron sacados de circulación y la línea estará cerrada por 60 días. Desde que el gobierno porteño anunció esta medida, los metrodelegados y algunos dirigentes políticos opositores a Macri levantaron su voz contra el cierre y, además, se preguntaron qué iba a ocurrir con los centenarios coches. En el último día de funcionamiento, hicieron sentir su reclamo.

Foto: Télam.


El secretario general de Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro y delegado de la línea B, Roberto Pianelli, señaló a .cero que habría que haber realizado “una transición ordenada, se podría haber esperado que cumplieran 100 años a fin de 2013 y utilizarlos en algún circuito turístico de la ciudad. “Además, se hubieran tenido todos los coches necesarios para dar un buen servicio”, dijo Pianelli. Respecto a este tema Delia Bisutti, legisladora de Nuevo Encuentro, expresó que «a las Brujas hay que declararlas patrimonio histórico y deberían cumplir funciones en algún ámbito de la ciudad, para la cultura, lo social, lo turístico”.
La duración del cierre es uno de los aspectos más cuestionados, ya que se sostiene por parte de los delegados y algunos dirigentes que se podría haber realizado como se hizo en la misma línea A el recambio de vías con inicio del servicio una hora más tarde. Vilma Ripoll, del MST-Proyecto Sur, manifestó que “no había ninguna necesidad de cerrar tanto tiempo con todas las consecuencias que va a tener en el transporte en superficie”.
Bisutti calificó de “irresponsabilidad total” el cierre de la línea A para el cambio de coches ya que “no corresponde, tendría que haber readecuado horarios. Los propios metrodelegados han hecho un estudio técnico planteando el despropósito de la decisión de Macri. A él le sigue dando vueltas la idea de que el subte tiene que estar en manos privadas y está pensando avanzar con una privatización”, señaló.
Por parte de los delegados hay un trasfondo político que viene de hace tiempo y del que ya tuvimos que sufrir sus consecuencias como usuarios en todo el 2012 con un epicentro en el mes de agosto con el interminable paro de 10 días. En ese sentido, Pianelli cuestionó fuertemente al Jefe de Gobierno porteño, ya que consideró que esta interrupción del servicio es solo para sacar rédito político aunque sin mejoras para los pasajeros. Según Pianelli, cuando reabra el subte “no se va a viajar mejor, por la sencilla razón de que va haber menos trenes. Hoy hay 15 y va a haber 4 menos, van a viajar más hacinados pero con aire acondicionado”. Otro punto que mencionó como condicionante para esto es la falta de accesorios: “no hay repuestos y cuando se descomponga un tren va a haber 5 menos. Esto se está haciendo a las apuradas, a las corridas y cuando se reabra va a haber un servicio peor”. Este faltante afectaría la apertura de las dos estaciones nuevas de a línea A que no se podrían abrir porque, ante la falta de coches, no podría hacerse frente al incremento en la cantidad de pasajeros.

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Vilma Ripoll criticó tanto a la administración porteña como a la nacional porque “una no se sabe que negociado hizo con la compra de vagones y la otra no cuida el patrimonio”. En ese sentido, la dirigente se preguntó si no habría algún inconveniente con el material que se compró y sentenció: “terminan aumentando el boleto y trayendo malestar al pasajero”. Además, adelantó que el legislador Alejandro Bodart presentó un amparo, que continúa vigente, para que se sepa qué va a pasar con el tema de la cantidad de vagones, si eso resentiría el servicio como alertaban los delegados. Según Ripoll, la prioridad es el pasajero y el servicio, mientras que la ciudad y el gobierno nacional priorizan el negocio, “uno comprando coches y el otro instalándolos”.
Agustina Ionno, delegada de la línea C confirmó a .cero “que los trabajadores no quedan sin empleo, nos van a capacitar, va haber talleres” y van a aprender cómo se conducen las nuevas formaciones traídas de China. Pianelli señaló que “siempre que hay un coche nuevo se hace una re instrucción” de los choferes porque cada coche tiene características distintas y “el chofer tiene que solucionar los problemas para que no se quede el tren y se corte el circuito”.
Y a futuro, Pianelli pintó un panorama inclusive más oscuro: la posibilidad de que algunas estaciones y que el servicio solo cubra el trayecto entre Plaza de Mayo y Primera Junta. Las estaciones afectadas serían Pasco, Alberti y Piedras y, aunque Pianelli dijo que “es un rumor que nos ha llegado”, oficialmente no hay nada pero lo consideró factible ante la falta de coches, lo que redundaría en un servicio “muy degradado hecho en base a necesidades políticas”. La ganancia de Macri, expresó Pianelli, es presentar coches nuevos sin haber invertido y generar impacto en la gente.
Finalmente, el delegado señaló que el problema del subte no son los coches sino “que tiene 48 kilómetros, tercero del mundo, primero en Latinoamérica cuando en Santiago de Chile tiene más de 100. Está retrasado. Si no haces más túneles, te achicas”.
La gente y el redescubrimiento de la Línea A
Los andenes y las estaciones de la línea A jamás pensaron que iban a tener tanta gente, la sensación de «última vez», de despedida se sentía en el ambiente, la gente estaba transformada: por aquí y por allá se veían flashes, parejas sacándose fotos en cualquier lugar del vagón, las filmaciones alcanzarían para hacer un largometraje sobre el subte.

Foto: Télam.


En esta ocasión se podía hacer el recorrido en esta centenaria línea con los ojos cerrados. Los alaridos, gritos y vítores de la gente indicaban que se estaba llegando a una estación, y otro acompañamiento sonoro se escuchaba al partir y en los minutos que se estaba parado en la estación se multiplicaban los flashes.
La emoción embargaba a los pasajeros aunque estuvieran haciendo un viaje habitual, pero la gran mayoría iba porque era el último día de Las Brujas, “ya no las vamos a ver más” y había necesidad de despedirse. Aunque el pasajero usara poco esa línea, las ganas de despedirse prevalecían. Inclusive turistas hacían su recorrido y se sacaban las fotos en este histórico subterráneo porteño.
Y sí, daba un poco de pena. Pero no solo porque se iban sino también por cómo se iban. Y no hablo de las discusiones planteadas antes. Los coches no eran los mismos que habían empezado su larga tarea allá por 1913. Los graffitis habían hecho su aporte al ocultamiento de la pintura original, en algunos casos cubría la totalidad del vagón y no perdonó nada: puertas, vidrios, frente o laterales del vagón estaban con escrituras, dibujos o simplemente manchones coloridos y brillantes. ¿Alguno de los autores de estos ataques estaría despidiéndose de sus víctimas? Esperemos que los futuros coches no sean objeto de estas expresiones.
Ahora era todo curiosidad, mirar de cerca los asientos, las manijas de las puertas manuales, inclusive. En el coche en exposición en la estación Primera Junta uno podía acceder a la cabina de mando y sentirse por un segundo un conductor de subte.
Habrá que esperar que pasen estos dos meses y que el reinicio de la línea A sea en mejores condiciones y que los pronósticos fatalistas no se cumplan. Cada uno tendrá que hacer el aporte correspondiente para que eso no ocurra.