Con un comunicado de prensa emitido el 25 de noviembre desde Ginebra, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que los niveles de los gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera alcanzaron un nuevo récord sin precedentes. Esta tendencia continua a largo plazo significa que las generaciones futuras tendrán que hacer frente a unos efectos cada vez más graves del cambio climático como el aumento de las temperaturas, unos fenómenos meteorológicos más extremos, un mayor estrés hídrico, la subida del nivel del mar y la alteración de los ecosistemas marinos y terrestres.

El Programa de la Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM sirve para coordinar las observaciones sistemáticas y el análisis de los gases de efecto invernadero y de otros elementos traza. Un total de 54 países facilitaron los datos con los que se elaboró el Boletín sobre los Gases de Efecto Invernadero. Esos datos de medición de los países son archivados y distribuidos por el Centro Mundial de Datos sobre Gases de Efecto Invernadero (CMDGEI), ubicado en el Servicio Meteorológico del Japón.

Efecto invernadero y emisión de gases

Se entiende por emisión la cantidad de gas que se libera a la atmósfera y por concentración la cantidad que se queda en la atmósfera después de las complejas interacciones que tienen lugar entre la atmósfera, la biósfera, la criósfera y los océanos. Aproximadamente, una cuarta parte de las emisiones totales son absorbidas por los océanos y otra cuarta parte por la biósfera.

El incremento de dióxido de carbono (CO2) que se produjo de 2017 a 2018 fue muy similar al observado de 2016 a 2017 y se situó justo por encima de la media del último decenio. Los niveles mundiales de CO2 sobrepasaron el simbólico e importante umbral de 400 partes por millón en 2015.

El COpermanece en la atmósfera durante siglos y aún más tiempo en los océanos.

Por su parte, las concentraciones de metano y óxido nitroso se dispararon y ascendieron en mayores cantidades que durante los últimos diez años, según las observaciones de la red de la Vigilancia de la Atmósfera Global, que cuenta con estaciones en las regiones remotas del Ártico, en zonas montañosas y en islas tropicales.

Desde 1990 hay un incremento del 43% del forzamiento radiativo total -que tiene un efecto de calentamiento del clima- provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración. Según las cifras proporcionadas por la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos que se citan en el Boletín de la OMM, el CO2 contribuyó en casi un 80% a ese incremento.

Medidas inmediatas

“Las conclusiones del Boletín de la OMM sobre los Gases de Efecto Invernadero y el Informe sobre la disparidad en las emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) nos marcan una dirección clara: en este período crítico, debemos intensificar las medidas y realizar acciones concretas para reducir las emisiones”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA. “Estamos frente a una difícil situación: podemos emprender las transformaciones radicales que necesitamos hoy o deberemos enfrentar las consecuencias de un planeta radicalmente modificado por el cambio climático”.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicará un informe distinto y complementario sobre la disparidad en las emisiones el 26 de noviembre. En esta décima edición, el informe evalúa los últimos estudios científicos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, actuales y previstas, que se comparan con los niveles de emisiones admisibles para que el mundo progrese en una trayectoria basada en el menor costo para la consecución de los objetivos del Acuerdo de París. Esta diferencia entre “cuál será la situación probable en el futuro y cuál debería ser” se conoce como disparidad en las emisiones.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, declaró que la cumbre había dado un nuevo impulso y renovado la cooperación y la ambición, pero que todavía quedaba mucho camino por recorrer.

Ahora tomará el relevo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, que se celebrará del 2 al 15 de diciembre en Madrid (España) bajo la presidencia de Chile.

Conclusiones del Boletín

Existen múltiples indicios de que el incremento de los niveles atmosféricos de COguarda relación con la quema de combustibles fósiles. Estos combustibles se formaron hace millones de años a partir de materia vegetal y no contienen radiocarbono. Así pues, con la quema de estos combustibles se libera a la atmósfera COsin radiocarbono, lo que aumenta los niveles de COy disminuye su contenido de radiocarbono. Y eso es exactamente lo que demuestran las mediciones.

El incremento del COque se produjo de 2017 a 2018 superó el crecimiento medio de los últimos diez años. El promedio del índice de aumento del CO2 de tres decenios consecutivos (1985–1995, 1995–2005 y 2005–2015) se incrementó de 1,42 ppm/año a 1,86 ppm/año y a 2,06 ppm/año, observándose los índices de crecimiento más altos durante los episodios de El Niño.

El índice anual de gases de efecto invernadero de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos muestra que entre 1990 y 2018 el forzamiento radiativo causado por los gases de efecto invernadero de larga duración aumentó un 43%, habiendo contribuido el CO2 a ese aumento casi en un 80%.

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