Este domingo, Zandvoort «rompió» las expectativas y brindó una carrera en la que pasó de todo: hay mucho por lo que estar contento (pero también por lo que entristecerse). Oscar Piastri obtuvo una importantísima victoria, Isaac Hadjar consiguió su primer podio y Franco Colapinto quedó al borde de los puntos.
El Gran Premio de los Países Bajos no se suele caracterizar por aquello que sucede en la pista, sin embargo, esta edición sorprendió con una carrera que dio mucho material para debate.
La acción comenzó en la largada cuando, como de costumbre, Max Verstappen reaccionó mejor que Lando Norris y ganó el segundo puesto rápidamente con una maniobra arriesgada que casi lo deja fuera de carrera. Consciente de su condición de aspirante al título, el piloto británico no permitió que el neerlandés ampliara la diferencia y, en tan solo 9 vueltas, recuperó el lugar que había perdido con una sofisticada maniobra en la primera curva.
La promesa de una lluvia inminente se empezó a hacer realidad en, quizás, el momento más inoportuno: las primeras gotas de agua cayeron cuando los equipos empezaron a entrar a boxes. Quien se llevó la peor parte de la combinación gomas frías/pista cambiante fue Lewis Hamilton que, apenas salió de pits, tuvo una desatención que lo eliminó de la competencia. De esta manera, el auto de seguridad fue desplegado en la vuelta 23, dándole a Norris una segunda oportunidad en la lucha por la victoria y, más aún, del título.
Cuatro vueltas transcurrieron entre el incidente y el relanzamiento de la carrera: Piastri aceleró y, sin poder acercarse mucho, lo siguió su compañero. Del mismo modo, Verstappen, Hadjar y George Russell (el resto de integrantes del top cinco) mantuvieron sus posiciones. Sin embargo, en el medio de la parrilla se produjo un polémico contacto entre Liam Lawson y Carlos Sainz, que casi deja a ambos fuera de competencia. El español intentó pasar al australiano usando el peralte exterior de la primera curva, pero el piloto de Racing Bulls aprovechó lo establecido en el polémico documento de «Racing Standards of the FIA», apurándose para llegar rápido al vértice y dejar sin pista al rival de Williams. Sainz no cedió ante el apretón y el contacto le costó muchísimo tiempo a ambos (y a él una sanción injusta). Tras solo una vuelta de bandera verde salió el auto de seguridad virtual, que se retiró en la vuelta 32.
Una vez relanzada la carrera (por segunda vez), Charles Leclerc se ocupó de darnos uno de los mejores, si no el mejor, adelantamiento del año: aproximándose a la antepenúltima curva, el monegasco se lanzó por el exterior del Mercedes de Russell que, en un intento agresivo de mantener la quinta posición, dejó al hombre de Ferrari sin pista. ¿Qué hizo Leclerc? Simple: con dos ruedas sobre la leca, se mantuvo firme y obligó al británico a ceder la posición, entregando así una maniobra digna de la vieja escuela. En la primera curva de la vuelta siguiente, Russell intentó recuperarse, pero no tuvo éxito.
A pesar de su destreza, un infortunio dejó fuera de carrera a Leclerc y selló un fin de semana nefasto para los tifosi. Intentando superarlo con un undercut, Kimi Antonelli entró a boxes en la vuelta 52. Sin embargo, la rápida reacción de los mecánicos de Ferrari hizo que Leclerc mantuviera la posición. No obstante, la diferencia se redujo y, llegando a la icónica curva 3, Antonelli intentó una maniobra que expuso su condición de novato: se lanzó desde muy lejos al interior de «Il Predestinato» y, al no poder girar, impactó contra su rueda trasera, eliminándolo de la competencia. Una vez más salió el auto de seguridad.
La frase dice que «para ser campeón hay que ganarles a todos», lo cierto es que también hay que tener algo de suerte. Si bien Norris no había sido superior a su compañero en ningún momento, la falla de su auto en la vuelta 65 (que lo obligó a abandonar) representa un gran inconveniente en su lucha por el campeonato. Su abandono permitió que el local Max Verstappen heredara el segundo lugar y, más importante aún, que el rookie Isaac Hadjar pudiera concretar su primer podio en la Fórmula 1.
Las últimas vueltas pasaron sin mucho revuelo adelante. Piastri consiguió 25 importantísimos puntos, Verstappen sumó 18 y Hadjar se convirtió en el quinto piloto más joven en subirse al podio en la categoría.
¿Y Colapinto?
El argentino consiguió un muy buen resultado que, sin embargo, se tornó amargo por la posibilidad desaprovechada de sumar puntos, consecuencia de la incompetente gestión estratégica de Alpine. Las decisiones del equipo fueron, en todo momento, contra la corriente: si el resto se quedaba afuera, Franco entraba; si había que entrar, él permanecía en pista. A pesar de todo, Franco Colapinto se encontró en una gran posición para pelear por los puntos en el último relanzamiento. Calzaba neumáticos blandos y necesitaba ganar cuatro posiciones en unas diez vueltas.
Salió la bandera verde y Franco sobrepasó a Nico Hülkenberg rápidamente con una muy linda maniobra, inmediatamente se tiró sobre Esteban Ocon, pero el francés pudo mantener su posición. Para que sea más fácil entender lo frustrante de la situación es importante detallar el contexto en el que se encontraba el argentino: la pelea por puntuar se hallaba entre Yuki Tsunoda, Pierre Gasly (que estaba completamente fuera de contención debido a sus viejísimos neumáticos), Ocon y Colapinto, dos de estos pilotos entrarían a los puntos luego de que se aplicara la penalización de Antonelli.
El primer piloto del equipo Alpine fue rebasado por el de Haas casi sin ofrecer resistencia, sin embargo, Franco, al intentar escabullirse velozmente por al lado de su compañero (que, recordemos, no tenía chance de competir) se encontró con un bloqueo similar al que Estados Unidos ejerce sobre Cuba: el piloto francés movió mar y tierra para no dejar pasar al argentino hasta que el equipo dio la orden de cambiar posiciones, pero el daño ya estaba hecho, el tapón de Gasly le costó 4 segundos a Colapinto, dejándolo fuera de la lucha por los puntos (en el puesto 11) y amargando innecesariamente lo que había sido una tarde ideal.
Como el título de la nota indica, el Gran Premio de Países Bajos resultó perfecto para algunos pilotos y terrible para otros. De todos modos, es innegable que se trató de una carrera emocionante. Quedan 9 fechas y el próximo domingo los protagonistas de la categoría se batirán a duelo en el templo de la velocidad.
Artículo elaborado para puntocero por Ignazio Sisca.