Como en ninguna otra parte de la Argentina, en Gualeguaychú estalla cada verano la luz y el color. La música de las comparsas toma cuerpo -escultural- y la fiesta está servida. Por eso es el Carnaval del país, por eso cada año lo disfrutan miles de personas, entrerrianos y visitantes. Por eso quien prueba una vez, repite. Y por eso es una celebración consolidada y marcada en rojo en el calendario de gente de toda edad y condición que tiene algo en común: el gusto por pasarla bien.
No decepciona. El carnaval de Gualeguaychú está considerado como uno de los mejores del mundo, junto a los de Río de Janeiro y Venezia. Cada sábado de enero, febrero y hasta el primero de marzo el corsódromo -un recinto especialmente dispuesto para esta celebración- convoca en sus tribunas a cuarenta mil personas que no pueden evitar abandonar su papel de simples observadores para participar activamente de la juerga de este show que a nadie deja indiferente. Un espacio que se extiende hacia los alrededores del corsódromo, donde el visitante puede disfrutar de todo tipo de chiringuitos de comida, bebida y actividades como la discoteca móvil de FlechaBus, en la que los más marchosos no pierden la oportunidad de subir al ómnibus a engrasar las caderas para el desfile. Una pasarela en la que se exprime al máximo todo el trabajo de un año entero y los nervios de las comparsas participantes. Este año las agrupaciones que participan son Ará-Yeví, Kamarr y Marí Marí, cada una de ellas con diferente temática y puesta en escena pero todas impresionantes.
Aires de Brasil y plumas rioplatenses, una mezcla que solo puede producir animación y alegría. Es imposible para el público no dejarse llevar por el ritmo fascinante y por los brillos de los -mínimos- vestidos de los bailarines, como imposible es no asombrarse por la espectacularidad de las carrozas que desfilan.
Un show incomparable y accesible para todos, con estética inconfundible y que tiene la característica particular de ser organizado por clubes deportivos y sociales. Para Gualeguaychú, un municipio con ochenta mil habitantes, además, el Carnaval significa el más importante fenómeno turístico, social, cultural y económico de la ciudad, al punto que el espectáculo genera cada verano un movimiento de divisas que se equipara al presupuesto anual municipal, y pone sobre esta localidad el foco de atención no solo nacional, sino también internacional. Sin duda merece la pena. No te lo pierdas.
Artículo elaborado especialmente para puntocero por Lourdes Fajardo Aguado.

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