Improvisación y gestión

En la noche del lunes, Nicolás Posse dejó el cargo en la Jefatura de Gabinete de Ministros y, con esta renuncia, el Gobierno Nacional supera la docena de dimisiones y despidos en casi seis meses bajo la administración de Javier Milei.

Una de las causas por las que Posse renunció y es reemplazado por el ministro del Interior, Guillermo Francos, es la disputa interna con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario, de quien es sabido que todo el arco oficialista obedece y por el que se expandió el apodo de «El Jefe», además de diferencias políticas con el asesor Santiago Caputo, dos de los nombres más cercanos al núcleo duro de Javier Milei, al que solo puede accederse con el aval de Karina. Con conocimiento de la decisión tomada hace más de una semana, Posse había decidido no asistir al show musical del Presidente en el Luna Park, como así tampoco al descubrimiento del busto de Carlos Saúl Menem en Casa Rosada. Su nuevo rol «será dado a conocer en los próximos días», adelantan sin certezas desde el Gobierno.

En sus primeras palabras al frente de la Jefatura de Gabinete, Francos manifestó que «el Presidente se da cuenta que con la política argentina a él se le hace complicado porque no la entiende, porque tiene diferencias, por equis motivos, y yo tengo una posibilidad mayor de dialogar y ahí viene la propuesta».

Asimismo, y como otra más de las muestras improvisadas de la presente gestión, Francos «absorberá las competencias del Ministerio del Interior en una Secretaría de Interior a cargo del doctor Lisandro Catalán», según el comunicado de la Oficina de Prensa del Presidente, que estrena un segundo logotipo en apenas un semestre de gobierno. «Francos aportará su profesionalismo, experiencia y capacidad política a la Jefatura de Gabinete luego de ejercer exitosamente el cargo de Ministro del Interior, habiendo sido uno de los artífices de la gesta que llevó a Javier Milei a la presidencia, y siendo reconocido por todas las fuerzas políticas por su capacidad de gestión y consenso», continúa el texto.

Mientras tanto, el Presidente de la Nación realiza su cuarto viaje a Estados Unidos en busca de inversiones (y mayor difusión mediática, la cual celebra porque «juego en otra liga», muy por sobre los «liliputienses mentales que piensan distinto a mí») y el séptimo en su gira internacional, casi la misma cantidad de conflictos que hoy lo ponen en la agenda global (que incluyen agravios a los presidentes Lula Da Silva y Gustavo Petro, y encendió alarmas diplomáticas en Medio Oriente, con España y China) y máximo exponente del populismo anarco-capitalista de extrema derecha.