El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) publicó su tercer informe de gestión de este 2020, en el primer año en el que Luis Puenzo está al frente. El documento, que en su primera publicación realizaba un diagnóstico del instituto y en la segunda compartía una serie de medidas de saneamiento e intenciones futuras, en esta tercera ocasión plantea un panorama de situación y se tiñe de un tono de defensa abierta a las críticas recibidas en los últimos meses por distintos actores de la industria.

«Es difícil comenzar un Informe de gestión como si fuera un descargo, cuando estamos haciendo lo que vinimos a hacer, mientras otros esperan otras cosas», comienza. «Los fondos que conseguimos desde la promulgación de la ley, entre otros logros, fueron siempre los mismos a lo largo del tiempo. Año tras año, promediaron unos cincuenta millones de dólares. Pero ahora las películas cuestan por lo menos el doble y los cineastas somos diez veces más. Enhorabuena, si sabemos dónde estamos parados. Una bomba de tiempo, si no lo entendemos».

Inmediatamente, se pregunta y acusa: «¿Y hay alguien que no quiera entenderlo? Sí, claro. Los que fingen no entenderlo porque la caja es grande y puede ser más grande, si consiguiéramos gravar a las plataformas de streaming. Los que no quieren dejar de llevarse el dinero del Estado como lo han hecho siempre. Los que han fomentado el trabajo precario a espaldas de los sindicatos, a veces asociados a empresas extranjeras. Los que no quieren la reconstrucción de una industria que puede volver a serlo, si conseguimos recuperar y actualizar una cultura del trabajo que nos viene de lejos. Y, por otra parte, quienes les creen lo que dicen, como si el cine pudiera ser ajeno al país, a nuestra economía quebrada, a la pandemia que sumó dificultades enormes».

Los números del INCAA

Desde el primer informe que las cuestiones de deudas, pagos y subsidios fueron un tema central, Puenzo explicó y reiteró que su objetivo es saldar las deudas de la gestión anterior y poner los números en orden. Sin embargo, en un año de crisis por la pandemia, las demandas de presencia del instituto para la industria fueron mucho más fuertes y, de hecho, el pasado 14 de diciembre se realizó una manifestación impulsada por el Colectivo de Cineastas. Este informe de gestión declara «que el único aporte que el INCAA está facultado a hacer, además de lo que destina al fomento de películas, es a las obras sociales sindicales, como lo hizo varias veces este año y lo hará una vez más», y agrega que, «con respecto a los aportes destinados al fomento de películas, solo pueden ser destinados a las producciones, no a las productoras. Este organismo solo puede destinar fondos a proyectos en curso, según los presupuestos aprobados, al solo efecto de ser utilizados en dichos proyectos y no para solventar otros gastos ni costos empresarios».

Además, se informó que un total de 82 películas nacionales tuvieron acceso al subsidio por medios electrónicos en virtud de su estreno en el programa «Jueves Estreno» de CINEAR debido al cierre de salas que no permitía el estreno de otra manera.

Los rodajes y las salas

Los rodajes paralizados y las salas cerradas fueron el eje de los últimos reclamos de la industria hacia Puenzo, dado que a medida que avanza el año, distintas actividades se reactivan bajo protocolos sanitarios que podrían ser adaptados también por el cine, como los rodajes y la apertura de las salas. «A partir de la reactivación de los rodajes, estamos trabajando en el relanzamiento de la industria diseñando medidas cuyo eje es un nuevo Plan de Fomento, que dará prioridad a la recuperación del costo de una Película de Presupuesto Medio, tal como marca la ley: un valor basado en datos objetivos, que fueron muy inciertos mientras no hubo rodajes. Recién ahora, a partir de su reanudación, será posible determinar el Costo Medio con la suma de costos basados en salarios, tarifas y otros datos de la realidad. Este monto servirá también como referencia para el fomento y la recuperación de costos de producciones que se realicen con costos más bajos o más altos que los del Presupuesto Medio».

En cuanto a la reapertura de las salas cinematográficas, «si bien la autorización para que vuelvan a abrirse al público depende del Ministerio de Salud y de las autoridades sanitarias en las distintas regiones del país, cabe preguntarse cuándo coincidirán, en qué circunstancias, las decisiones empresarias de los exhibidores, la oferta de películas y los hábitos de los espectadores, para que los cines vuelvan a funcionar como un sistema».

Además, «apostamos a que el relanzamiento del cine nacional tome impulso a partir del segundo trimestre de 2021. Esta estimación, de ser acertada, implicaría que el primer trimestre del año próximo sea un período de transición, con los subsidios por medios electrónicos ya actualizados a partir del 1º de septiembre de 2020 más una ayuda extra de hasta 2 millones de pesos destinada a afrontar gastos del Protocolo para la Prevención del COVID-19 a las películas que inicien o retomen rodajes de audiencia masiva, audiencia media y ganadoras de concursos de cine y TV, de ficción, animación, documentales y cortometrajes».

Desarrollo Federal

El desarrollo federal es una deuda pendiente de nuestro cine, y en estos últimos meses la Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales (RAFMA) impulsó una campaña para denunciar una iniciativa del INCAA que giraría fondos de festivales de cine del país a las distintas provincias, lo cual pondría en riesgo estas pantallas. El informe no se expresa de forma contundente en respuesta a este reclamo, pero indica que hay decisiones tomadas sin admitir ni desmentir cómo podrían afectar estas según lo que entiende RAFMA, «con el convencimiento de que la diversidad cultural requiere que el federalismo se manifieste en los hechos, compartimos con las provincias las decisiones sobre el Programa de Festivales Nacionales. Y aportamos en este año de pandemia, en el que muchos festivales no pudieron llevarse a cabo, más fondos que en los anteriores, $2.500.000 a cada provincia, que hacen un total de $60.000.000».

«En el mes de noviembre se realizó la segunda Asamblea Federal de 2020, cuyos acuerdos y conclusiones serán publicadas en cuanto se cuente con las actas firmadas. En la última semana se completó la documentación de las propuestas de las entidades para la integración del Consejo Asesor, que ya están en condiciones de ser elevadas a las autoridades gubernamentales», agrega en uno de los últimos párrafos.

Gastos excepcionales

Finalmente, informaron que a los gastos excepcionales se suman los costos regulares de las herramientas del instituto, como los Espacios INCAA, los cine-móviles y los programas del organismo, de Inclusión, el Mecis (Programa Memoria Colectiva e Inclusión Social), Cine en las Cárceles y otros. Entre estos costos se destacan por su monto los de la infraestructura de CINEAR y los de su actividad. Comentan que este año se implementaron costosas mejoras y se acordó con ARSAT una próxima licitación de servicios complementarios. A estos costos se suman los de haber producido online el 35° Festival Internacional de Cine Mar del Plata y el mercado audiovisual Ventana Sur, de alta complejidad tecnológica, más la gestión conjunta con el Marché du Film del Festival de Cannes, con el que el INCAA renovó su acuerdo.

El tercer informe de gestión se puede encontrar completo acá.