«Incremento constante en la cantidad de crímenes de odio»

En la primera mitad de 2025, los crímenes de odio contra diversidades aumentaron 70% en relación al mismo periodo del año anterior, que pasó de a 60 a 102 actos de violencia (que incluye 17 muertes). Un tercio de estos ocurren en la vía pública.

La preocupante cifra se desprende del informe recientemente publicado por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, «particularmente para la población de personas trans en quienes se manifiestan con especial odio, saña y de manera más brutal los crímenes de odio: tanto por la cantidad de ataques -en muchos casos legitimados por el mismo Estado a través de la violencia institucional de sus organismos, sus fuerzas represivas y del Poder Judicial-, así como también por los modos tortuosos de hostigar, perseguir, violentar y hasta de dar fin a sus existencias», expresa el documento, que entiende estos crímenes «como un acto voluntario consciente que incluye, pero no se limita, a violaciones del derecho a la dignidad, a la no discriminación, a la igualdad, a la integridad personal, a la libertad personal y a la vida».

Asimismo, «esta agresión tiene la intención de causar daños graves o muerte a la víctima, y está basada en el rechazo, desprecio, odio y/o discriminación hacia un colectivo de personas históricamente vulneradas y/o discriminadas, siendo en este caso nuestro objeto de relevamiento y observación el colectivo de personas de la comunidad LGBT», detalla el organismo, creado en 2016 por la Defensoría LGBT dependiente del Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, en articulación con la Federación Argentina LGBT y la Defensoría del Pueblo de la Nación».

Al respecto de los crímenes de odio en Argentina en 2024, ocurrieron 140 (47,1% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), «donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de sus derechos y la violencia contra ellas». De todas formas, «estos datos no son exactos -ya que incluyen solo aquellos casos relevados por los medios de comunicación o ingresados como denuncias en la Defensoría LGBT, ante las organizaciones de la FALGBT+ o documentados por el Centro de Documentación y Situación Trans de América Latina y el Caribe–; y únicamente permiten vislumbrar una realidad que es, sin duda, mucho más grave de lo que sugieren los números» y, además, «este informe no realiza estimaciones sobre los casos no registrados».

En cuanto a la segmentación de los 140 crímenes de odio mencionados anteriormente, «el 64% de los casos (90) corresponden a mujeres trans; en segundo lugar con el 23% (32) se encuentran los varones gays cis; en tercer lugar con el 8% (11) las víctimas son lesbianas; posteriormente con el 4% (5) del total de casos se encuentran los varones trans; y por último, con el 1% las personas no binarias», se describe en el texto. Un dato relevante es que casi la mitad fueron asesinatos (25%), muertes por violencia estructural (deterioro de la salud por condiciones de precariedad y falta de derechos básicos, 66%) y suicidios (9%), que suman 48%, y el 52% restante fueron lesiones al derecho de la integridad física, que no terminó en muerte.

Por otra parte, «en relación a las edades de las víctimas, la franja etaria más afectada es la de personas de entre 30 a 39 años, con el 32,2% de los casos. En segundo lugar con el 27,12% de los casos las víctimas corresponden a la franja etaria de 40 a 49 años. En tercer lugar con el 18,64% de los casos, personas de 50 a 59 años. Luego, con el 16,95%, la franja etaria de 20 a 29 años. Le siguen con el 3,39% de los casos las edades de 60 a 69 años y, por último, con el 1,7% la franja etaria de 10 a 19 años».

Vale citar que «en la República Argentina, la Ley 26.791 aprobada el 14 de noviembre de 2012 introdujo modificaciones a distintos incisos del artículo 80 del Código Penal. Entre estas, en el inciso 4o incorpora como agravante de los homicidios, lesiones y abuso de armas, al odio a la orientación sexual de las personas, la identidad de género y/o su expresión».

Finalmente, «al comparar los datos con años anteriores, se observa un crecimiento constante en la cantidad de crímenes de odio. Este fenómeno no solo persiste sino que se agravó, expandiéndose en términos de víctimas, métodos y espacios donde se desarrolla la violencia. El número de crímenes de odio muestra un incremento sostenido a lo largo de los años. En 2021 se registraron 120 casos, en 2022 la cifra ascendió a 129, en 2023 se contabilizaron 133, y en 2024 se alcanzaron 140 casos», advierte el informe.