La India vive días de tensión y conflictos civiles, militares y políticos como consecuencia de la Ley de Enmienda de Ciudadanía aprobada en el mes de diciembre, que otorgaba la ciudadanía a minorías que sufren persecuciones en países vecinos como Afganistán, Bangladesh y Pakistán por su condición religiosa e ideológica si pertenecen al hinduismo, sij, budismo, jainista parsi y cristianismo, entre otras.

La iniciativa incluye a las personas llegadas a India antes del 31 de diciembre de 2014, lo que despertó críticas inmediatas del Partido del Congreso de la Dinastía Nehru-Gandhi por considerar que se intenta constituir una identidad nacional que relega los principios de igualdad. Por este motivo, el domingo pasado se agudizaron los enfrentamientos entre diversas agrupaciones y sectores que se ven excluidos. Los sucesos violentos (que incluyen manifestantes y fuerzas de seguridad) comenzaron en diciembre cuando se aprobó la ley y se agravaron esta semana porque dejó un saldo de 20 muertos y casi 200 heridos.

Al respecto, Sunil Kumar Gautam, superintendente médico del Hospital Guru Teg Bahadur de la capital Nueva Delhi, declaró que «de todas las personas que fueron llevadas al hospital, 189 resultaron heridas y 20 murieron».

Por su parte, el jefe de Gobierno de Delhi, Arvind Kejriwal, solicitó al primer ministro Narendra Modi el decreto de un toque de queda y la orden para que el ejército se presente en la ciudad. Lo que sí fue efectiva es la sección 144 del Código Penal, por lo que está terminantemente prohibido todo tipo de reunión de más de 4 personas.

«En este proyecto de ley se dirigen a una comunidad sin nombrarla. Viola la estructura básica de la Constitución. Es divisiva, exclusiva, desestabilizará nuestra política y 20 millones de personas musulmanas no confiarán en nosotros, debilitando los cimientos de nuestra cultura, de nuestras creencias y nuestra ética», había manifestado en el Parlamento el opositor Kapil Sibal en diciembre pasado, quien ocupa el cargo de legislador.

Ante la declaración, Amit Saha (ministro del Interior) mostró su apoyo a la reforma porque “no dañará, ni siquiera un poco, a ninguna minoría, especialmente a nuestros hermanos y hermanas musulmanes que viven en este país. Debido a que este proyecto de ley solo otorga ciudadanía, no se la quita a nadie».

«Millones de musulmanes en la mira»

Desde el otro lado de la frontera Imran Khan, primer ministro pakistaní, tuiteó «la ideología de inspiración nazi del RSS», en alusión a la asociación que dio inicio al Partido Popular Indio que gobierna. «La comunidad internacional debe actuar ahora», convocó Khan y alertó que «200 millones de musulmanes están en la mira». Además, expresó que «cualquier persona en Pakistán que apunte a nuestros ciudadanos no musulmanes o sus lugares de culto, será tratado estrictamente. Nuestras minorías son ciudadanos iguales de este país».

Este miércoles Modi utilizó su cuenta en Twitter para generar calma en la población y manifestó que «la paz y la armonía son fundamentales para nuestro espíritu. Hago un llamamiento a mis hermanas y hermanos de Delhi para que mantengan la paz y la fraternidad en todo momento». «Es importante que haya calma y se restablezca la normalidad lo antes posible» y escribió que «la policía y otras agencias están trabajando sobre el terreno para asegurar la paz y la normalidad».