Almirante Brown retornó a la segunda categoría del fútbol argentino tras 10 años de ausencia. El equipo de Isidro Casanova fue el mejor a lo largo de la temporada y cerró el año de manera soñada. Gran parte de la zona oeste del Conurbano bonaerense está de fiesta.

Los caprichos de este 2020 hicieron que el festejo de Almirante se postergue hasta fin de año. Durante la fase regular fue una máquina que solo pudo detener la pandemia, la cuarentena y el parate obligado en la actividad futbolística. La desorganización habitual de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) determinó que «La Fragata» tenga que disputar un reducido cuando la pelota volvió a girar en una cancha.

La decisión de la AFA se convirtió aún más desprolija. Almirante fue a la zona Campeonato junto con Comunicaciones, Tristán Suárez, Justo José Urquiza, Villa San Carlos y Acassuso. En caso de que el equipo «oro y negro» ganase su grupo, lograba el ascenso directo, pero si otro equipo se coronaba tenía que jugar frente a los de Isidro Casanova la final por el primer ascenso. Insólito.

El secreto del campeón fue transformar esa bronca e injusticia en buen juego, el mismo desplegado a lo largo de la temporada cuando la pandemia puso puntos suspensivos en cómo iba a terminar esta historia. De esta manera, en cuatro partidos disputados ganó tres y empató uno. El decisivo fue ante Acassuso, donde se impuso por 2-1 con goles de Alan Barrionuevo y Diego García; Franco Caballero, de penal, descontó para el conjunto de la zona norte del Gran Buenos Aires. Como Tristán Suárez y Villa San Carlos perdieron sus respectivos encuentros, Almirante gritó campeón.

Los números de Almirante Brown fueron arrolladores. En la fase regular terminó primero en la tabla general junto con Comunicaciones con 45 puntos en 25 partidos jugados, con 12 triunfos, 9 empates y solo 4 caídas. En la reanudación confirmó y revalidó todo el buen trabajo realizado anteriormente. San Justo e Isidro Casanova están de fiesta de la mano de su gran entrenador, Jorge Benítez. ¡Salud, campeón!