Sacado de una secuencia de algún episodio de «Star Wars», los ojos del mundo fueron testigo de cómo aparatos no tripulados y manejados a control remoto podían tener un alto impacto para ciertas ocasiones. Ni el más optimista de los fans de «La Guerra de las Galaxias» hubiese podido imaginar que hoy día los drones son de uso corriente para la vida cotidiana de civiles. Pero cuando ese uso beneficioso que podríamos obtener, como por ejemplo mediciones de un campo o capturas de imágenes para una película o fotografías, se vuelven malignas y se invierte para el desarrollo de drones asesinos.

Comenzó el Siglo 21 y el cambio del 99′ al 00′ para iniciar el 2000 no solo implicaba un problema tecnológico en retroceso sino que nos mostraría un arma letal en el futuro. En octubre del 2001, luego de los terribles ataques al World Trade Center, los Estados Unidos comenzó una carrera armamentista contra los terroristas que, según sus servicios de Inteligencia, habrían atacado a la nación más segura y poderosa. El objetivo fue Afganistán y podemos decir que en octubre del 2001 se dio el inicio a «La guerra de los drones».

18 años después, escuchar en los medios ataques de drones nos parece normal. Sin embargo, Medio Oriente está siendo víctima del experimento con estos aparatos mortales. Los números hablan por sí mismos, y la utilización de drones como arma de guerra son los más utilizados en Medio Oriente. Estados Unidos e Israel son los pioneros y precursores de su utilización en la región y la guerra en Siria e Irak fue el escenario para que los drones desplegaran todo su arsenal.

Por su parte, en la carrera armamentística de la nueva era, China es el principal exportador de drones a Medio Oriente y su mercado está en crecimiento. China también incursiona en suelo árabe y las propuestas de drones para los países de la región es muy amplia. Otro país que corre en punta, a pesar de sus embargos y bloqueos comerciales, es Irán. A través del brazo armado Hezbollah implementó los drones como un arma letal para barrer a los terroristas en Siria e Irak, así como también se las ingenió para exportar su armamento hacia Yemen y entregárselo a los rebeldes huties.

Si bien Rusia fue el gran actor de la guerra siria, no se queda atrás con la utilización de drones para atacar objetivos enemigos y algunos de sus aparatos no tripulados son de procedencia israelí, que también está desarrollando alta tecnología para la creación de drones especializados para el combate. Y de este último también debemos hablar, debido a que Israel es un país que invierte muchísimo en tecnología y es uno de los países con mayor tecnología en el mundo y no queda exento de la implementación de esa tecnología en sus drones.

El último 25 de agosto en la capital libanesa fueron derribados dos drones que regresaban de una misión en Siria contra Hezbollah, y al pasar sobre espacio aéreo libanés se precipitaron a tierra y dejaron como saldo daños materiales, que marca una clara utilización de estos aparatos por parte del ejército israelí.

Pero el gran consumidor de estos, que también los provee a rebeldes en Siria, Afganistán e Irak, es Estados Unidos que abiertamente al mundo muestra cómo utiliza drones para atacar objetivos terroristas. Su mensaje es la guerra contra Al Qaeda e ISIS pero, ¿realmente los utiliza contra ellos o los provee? Difícil corroborar una u otra cuestión, pero algunas pruebas están a la vista.

Por otra parte, podemos hacer un listado de los países en la región que están utilizando drones y aumentan su armamento militar a base de estos. Algunos de ellos son los Emiratos Árabes Unidos, que recientemente estuvo involucrado en el conflicto Arabia Saudita-Yemen, así como también en Libia. Qatar es otro que invierte dinero en drones y que está inmiscuido en la guerra en Siria, implementando ataques con drones y sospechado de aportar recursos a los grupos terroristas. Jordania, otro país que si bien es un actor bastante silencioso, no se queda atrás en la compra de drones no tripulados, se sabe de su relación estrecha con los Estados Unidos e Israel por lo que sus compras se dirigen a esos países.

Otro que sufre las consecuencias de los ataques con drones es Arabia Saudita, que en su silencioso conflicto con Yemen puso al borde del colapso el precio del petróleo a nivel mundial. Un simple ataque con estos monstruos mecánicos puede generar una oleada de crisis globales inesperadas. El grupo rebelde, que tiene en disputa a Arabia Saudita y que ante el asedio y los bloqueos trata de defenderse con lo que tiene, cuenta con un arsenal que proviene de Irán.

Por último, debemos nombrar a uno de los incursores en el mercado de drones y no es un participante menor, es nada más ni menos que Turquía, que luego de años de guerra en Siria decidió apostarse dentro del territorio para impedir el paso de terroristas a Turquía. El país turco, en los últimos tiempos, custodia la frontera turca-siria y lucha contra el enemigo kurdo, quienes buscan su autonomía en dicha zona como también lo hacen en Irak. Las fuerzas militares turcas comenzaron a utilizar drones de fabricación casera para adentrarse en Siria y ejecutar objetivos kurdos.

Todos estos países utilizan diferentes tipos de drones letales y el mas utilizado es el UAV (vehículo aéreo no tripulado, por sus siglas en inglés) y es la nueva manera de atacar objetivos sin tener bajas en caso de descubrirse. Hay diferentes tipos de drones: Reapers, Predator y Loong wins, entre otros, y dependen mucho de su tamaño y capacidad de almacenar armas, ya sean misiles o pequeñas ojivas.

El nuevo siglo trae tecnologías y, sobre todo, para la guerra y la nueva carrera armamentística, que se inició en punta con la fabricación de drones y armas teledirigidas que tienen más eficacia y producen más destrucción certera. Está claro que Medio Oriente es el campo de batalla y el laboratorio de experimentación para estas armas, el problema es quién las utiliza y con qué fin. Las fichas se están moviendo en Medio Oriente y estas nuevas armas también lo hacen. Comenzó «la guerra de los drones».